Reseña | Insaciable
Los trastornos alimenticios son las enfermedades mentales con mayor porcentaje de mortalidad entre quienes las padecen y aún para quienes logran entrar en recuperación, las secuelas en el cuerpo y la mente pueden ser de largo plazo. A pesar de ser padecimientos relativamente comunes, que afectan principalmente a mujeres, realmente muy pocas películas se han hecho al respecto, tal vez porque es la industria del entretenimiento la que más promueve estos comportamientos. La directora Natalie Erika James regresa para representar esta temática a través del terror con su nueva película, Insaciable, que llega a cines de México este fin de semana.
¿De qué trata Insaciable?
Hana tiene un solo objetivo, bajar de peso, para eso pasa largos periodos de tiempo en el gimnasio, sin embargo su esfuerzo parece ser en vano cuando termina por caer en sesiones de comer compulsivamente. Una noche se reencuentra con una vieja amiga a quien inicialmente no reconoce por su gran pérdida de peso. Esta amiga le confiesa a Hana que logró este cambio en su cuerpo gracias a unas pastillas llamadas Gray y le recomienda usarlas.
Aún cuando Hana descubre que los componentes de esta píldora tienen un origen turbio, no puede resistirse a su uso y comienza a usarlas, observando sus efectos casi inmediatamente. Sin embargo estas píldoras no detienen su hambre y cuando no está comiendo, Hana comienza a sentir que alguien la empuja a hacerlo cada vez más constante y en mayor cantidad. Cuando dejar de consumir las pastillas no detiene estas sensaciones y comportamientos, Hana tendrá que descubrir cómo detener a esta presencia que se está alimentando de su cuerpo.
Dentro de una mente quebrada
Para que Insaciable funcione, la directora Natalie Erika James claramente ha tomado como referencia a La Sustancia de Coralie Fargeat, por la forma en la que se adentra en la perspectiva de su protagonista. Aunque después es notable que su verdadera referencia principal es It Follows de David Robert Mitchell, en la que el malestar de la protagonista se manifiesta como una presencia usualmente invisible, distante, que poco a poco se acerca más a su víctima. Estas referencias son importantes, pero James va marcando su propia voz a lo largo de la película.
El gran acierto de James es el cómo crea esta perspectiva singular para adentrar al público en la mente de una persona que padece de un trastorno alimenticio. James nos presenta la trama de la cinta únicamente a través de los ojos de Hana, vemos solo lo que ella ve o lo que ella quiere o no que veamos. Somos testigos de su comportamiento, incapaces de hacer algo por detenerla cuando cruza límites morales que a cualquiera le parecerían reprobables.
Sin embargo James no está interesada en que el público juzgue a Hana, si no que comprenda cómo funciona su mente, que entienda lo incontrolables que son sus impulsos, lo contradictorios que pueden ser sus sentimientos, su auto sabotaje, su desprecio por sí misma y también junto a ella ir identificando la raíz de muchos de estos comportamientos.
El trabajo en atmósfera de James es impecable, pues todo lo que le pasa a Hana y todo lo que hace es realmente terrorífico, entre situaciones incómodas y desagradables que capturan la realidad alterada de vivir con un trastorno de este tipo. El ejercicio funciona bastante bien, hasta que James comienza a correr en círculos y sus ideas se tambalean.
Un mensaje confuso
Si bien se podría justificar que la caída en lo repetitivo de Insaciable se debe a la naturaleza cíclica de lo que padece Hana, aún así es inevitable sentir que es un rasgo que empieza a ser una carga sobre la película y que es hasta una forma de tratar de encontrar un punto que decir con la película. No es lo mismo saber representar un tema que decir algo sobre ese tema y parece que James simplemente no está segura de cuál es exactamente el punto de su historia.
Sin entrar en detalles de la trama y el final, es claro que James quería hacer una metáfora sobre el deseo, en las razones por las que deseamos a otras personas y como queremos ser deseados, a lo que nos lleva el querer consumir otros cuerpos. Pero James se pierde tanto en querer seguir jugando con el público y la mentalidad de su protagonista que se olvida de seguir construyendo las bases para que esta metáfora aterrice adecuadamente.
Al final no queda claro si James está haciendo una condena a las personas que padecen un trastorno ¿Está diciendo que lo que tienen es inescapable? Si ese es el caso ¿A dónde se fue su empatía? ¿O acaso nunca la hubo? O se podría ver como una advertencia, como un cuento con moraleja, pero ¿Cuál es la moraleja? Si esta no es fácilmente reconocible entonces no ha sido bien construida.
Lo que termina por evidenciar la secuencia final de la película es que James estaba más enfocada en impactar a la audiencia con sus trucos y asquearse con el body horror, todo muy bien hecho, pero si no hay algo preciso detrás de esas imágenes, entonces su impacto se queda solo dentro de la sala.
Conclusión
Insaciable es una película fascinante por su realización, es aterradora, incómoda y en momentos incluso oscuramente graciosa. Natalie Erika James sigue fortaleciendo sus habilidades detrás de la cámara, sin embargo el enfoque en aspectos técnicos impide que la historia y el lado emocional de la historia se explore a todo su potencial. Si bien parece que hay buenas intenciones detrás de la película, lo inconclusa que se siente sobre su mensaje podría causar más daño que ayudar a personas que se identifiquen con lo que hay en pantalla.


