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Reseña | Sirat: Trance en el Desierto

¿Qué tan lejos podemos llegar para encontrar algo? Lejos en distancia y emocionalmente, algo ya sea una persona, un objeto, comunidad, libertad. Nuestras metas y deseos nos pueden llevar por lugares que aunque no lo parezcan, son muy peligrosos y en ese caso de querer ir lo más lejos posible ¿Estamos buscando o escapando?. Esa es la sensación que permea en Sirat: Trance en el Desierto, la nueva película de Óliver Laxe que ganó el Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes y que ahora se presenta en la 78 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional de México.

¿De qué trata Sirat: Trance en el Desierto?

En un desierto en algún punto sin nombre del norte de África, Luis y su hijo asisten a un rave en búsqueda de su hija y hermana Mar, quien desapareció hace unos cuantos meses y han recibido una pista de que podría estar en esa fiesta. Cuando no logran encontrarla, Luis decide seguir a un grupo de ravers que van a otra fiesta, con la esperanza de que Mar pueda estar ahí. Mientras más el grupo se adentra en el desierto, los peligros del entorno crecen, pero es muy tarde para regresar.

Una gran contradicción

Sirat es una película que es difícil de categorizar, Laxe va de un género a otro sin pensarlo, en momentos es un drama familiar, es un roadtrip, es una película de baile, incluso hay secuencias que recuerdan a la saga de Mad Max y todo bajo el ritmo de la música electrónica que transpira un ambiente hipnótico. Con estos cambios de género Sirat se convierte en una película repleta de contradicciones, la forma en la que Laxe captura sus imágenes en momentos se inclina al espectáculo, sin embargo lo que cuenta y muestra no podría estar más lejos de ser entretenido o disfrutable. Es en esta contradicción que el director nos demuestra la delgada línea entre éxtasis y sufrimiento, entre la salvación y la perdición, el encontrarse y perderse, entre vida y muerte; como un paso en falso puede llevarte de una cosa a otra sin darse cuenta, ya que estar en ese punto requiere de cierta ignorancia.

La ignorancia acelera la caída

Laxe sitúa la historia de Sirat en un punto sin nombre del desierto del Sahara, el cual ha sido el escenario de numerosos conflictos armados por la propiedad del territorio entre sus residentes y fuerzas coloniales Europeas que al día de hoy persisten. ¿Qué tanto nos informa Laxe de esta situación para comprender en que contexto se desarrolla su cinta? Prácticamente nada y ese es el punto, la audiencia está a la merced de su propio conocimiento sobre esta región de África y si no hay tal, entonces se encuentra casi al mismo nivel que sus personajes, ya que a cada paso de su viaje deciden ignorar y hasta evadir la realidad que azota la zona, incluso su brutal naturaleza. Laxe señala la ignorancia política de sus personajes y como les lleva a tomar decisiones sumamente equivocadas que tienen terribles consecuencias, no como un castigo, pues también celebra las conexiones que forman a través de sus gustos en común y sus personalidades tan similares. Así es hasta que al director ya no se le hace suficiente la sutileza. 

Lo explícito opaca el discurso

Si bien los primeros dos actos de Sirat lucen por la forma tan abstracta y subliminal de presentar sus temas es en el tercer acto donde es posible que esté la razón por la que se ha convertido en una película que divide opiniones. Mientras avanza la película y la gravedad de la situación en la que se encuentran los personajes escala, también escala lo explicito de sus imágenes y su efecto en la audiencia podrían eclipsar el discurso que Laxe había construido cuidadosamente en las secciones anteriores. Aunque se debe decir que es admirable la capacidad de Laxe para crear una atmósfera de tensión, también hay que decir que los eventos de este acto desentonan con el resto de la película y por lo tanto vale la pena preguntarse si el director está más interesado en causar una reacción en el público que realmente aterrizar las ideas que estaba desarrollando. Para cuando Sirat acaba, muchos se quedarán más con la impresión de lo que ha sucedido que no pensarán mucho en su implicación o de llegar a hacerlo pueden caer en interpretaciones moralistas. Laxe parece haber caído en la misma trampa que sus personajes, llega a un extremo que hace reconsiderar si todo el viaje ha valido la pena.

Conclusión

Sirat es sin lugar a dudas una película que no va a dejar indiferente ni a una sola persona, todas reaccionarán de alguna forma ante su contenido. Aunque si bien es importante tener películas que nos confronten y transgredan, también es válido señalar cuando estas provocaciones se hacen de una forma desmedida que termina por acaparar la atención, cuando se vuelve puramente shock value. Todos los que vean Sirat hablarán de sus últimos minutos, el problema es que muchos será de lo único que hablen. 

Sirat aún se presenta en la Cineteca Nacional de México y próximamente en otras sedes de la 78 Muestra Internacional de Cine como la Cineteca Nacional de las Artes y Chapultepec, CCU y el Cinematógrafo del Chopo. Consulta la cartelera en el sitio oficial de la Cineteca.

Título original: Sirât
Dirección: Óliver Laxe
Guión: Santiago Filliol y Óliver Laxe
Elenco: Sergi López, Bruno Nuñez Arjona, Stefania Gadda, Joshua Liam Herderson, Richard ‘Bigui’ Bellamy, Tonin Janvier y Jade Oukid

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