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‘Resident Evil’ es la mejor película basada en videojuegos

Zach Cregger consiguió lo que parecía imposible con 'Resident Evil'.

Durante años, Hollywood ha intentado llevar en diferentes ocasiones cientos de franquicias basadas en videojuegos, pero, más allá de los números en la taquilla, la calidad de estas adaptaciones ha dejado mucho que desear entre los fanáticos y la crítica especializada, por lo que el considerar trasladar un juego a la pantalla grande parecía una tarea imposible, sobre todo considerando los diferentes lenguajes que cada una de estas maneja.

Con el anuncio de una nueva entrega de Resident Evil, las expectativas parecían no ser las mejores, sobre todo, considerando que las películas pasadas distan de tener la mejor aceptación entre los fans de la saga, pero si hubo un elemento que causó cierta esperanza, fue Zach Cregger, director que en los últimos años ha destacado en el cine de horror con películas como Barbarian y Weapons, así que ¿por qué no darle una buena oportunidad?

Uno de los mayores aciertos de esta versión, sobre cualquier otra adaptación de un videojuego al cine, es que Cregger, quien se ha declarado no solo fan de la franquicia, sino del género survival horror, entiende a la perfección la naturaleza de un videojuego y encuentra la manera de trasladar de forma genuina la sensación de jugar a la acción a la pantalla.

Parte de este acierto viene con la creación de una historia original, que, si bien no es algo nuevo para la franquicia, entiende mejor la esencia detrás de un videojuego. En esta ocasión seguimos a Bryan (Austin Abrams), un repartidor que es enviado al pueblo de Raccoon City a entregar un paquete en medio de la nieve; Austin tiene un conflicto con su novia Michelle; sin embargo, todo empeora cuando descubre el caos que está a punto de desatarse en la ciudad.

La diferencia de esta entrega en comparación con las cintas anteriores o incluso con varios de los videojuegos es que aquí el personaje principal es una persona común y corriente, como tú, como yo; por lo que no cuenta con experiencia en armas. Así es como su progresión en la historia se asemeja más a la que los jugadores tienen mientras están al control de cada juego. Conforme va avanzando en la historia, encuentra diferentes armas; no sabe disparar, se topa con los infames candados y debe hallar la manera de abrirlos. Todo, mientras el escenario está repleto de sutiles referencias a los juegos que no afectan en nada a la historia (sí, así es como se deben implementar las referencias).

Mientras la noche avanza para Bryan, las cosas van empeorando y es aquí donde Cregger muestra su efectividad como director, al construir una película que te mantiene en constante tensión e intriga, mientras que Bryan atraviesa toda una serie de intensas situaciones, enfrentándose a distintos infectados. Junto con la banda sonora y el trabajo de cámaras, es imposible no sentirse tenso mientras la trama sigue progresando y lo único que quieres ver es a Bryan salir bien librado de esta situación.

Ya que hablamos del trabajo de cámaras y las referencias, también es un deleite poder observar cómo la película utiliza este recurso en momentos breves, los cuales podrán sumergir al espectador y, para aquellos fans de la franquicia, hacerlos sentir como en esos momentos tan tensos que vivieron mientras jugaban Resident Evil 7.

Con esto ya mencionado, la estructura narrativa de la película está construida como la de los videojuegos: Bryan comienza su recorrido por los bosques, en donde pronto será acechado por un enemigo (piensa en Nemesis o Mr. X.), llega a las calles de Raccoon y de ahí irá recorriendo cada rincón, hasta llegar al lugar en donde culmina la historia. Es simple, pero funcional y bien ejecutada.

Existe todo un debate entre los fans acerca de si esta es una buena película de terror, pero una mala adaptación de Resident Evil, o si es una buena adaptación; la realidad es que, sin intención de sonar absolutista, es que es la mejor película basada en videojuegos hasta la fecha (e incluso la mejor adaptación que se ha hecho a cualquier otro medio). Como se explica al inicio, el cine y los videojuegos tienen lenguajes distintos y en la transición es muy raro que se logre encontrar la manera ingeniosa de plasmar esos recursos en la pantalla grande, pero Zach Cregger lo logró.

Tanto para fans como para aquellos que no tienen idea alguna de la saga, podrán encontrar en Resident Evil una adaptación feroz y emocionante, bien construida y, sobre todo, que te dejará con ganas de adentrarte en los juegos de la franquicia. Más allá de una ola de referencias mal implementadas o fanservice barato, Resident Evil de Zach Cregger se consolida como una verdadera buena película.

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