Reseña de 10Dance: pasión, baile y romance LGBTQ+ en el cine japonés
10Dance es una película japonesa LGBTQ+ que combina baile, rivalidad y deseo. Una historia de enemigos a amantes protagonizada por Ryoma Takeuchi y Keita Machida que merece más atención.
Crédito: Netflix
Todo el mundo está obsesionado con la serie canadiense Heated Rivalry, y con justa razón: es buenísima. Pero les pido que nos detengamos un momento para hablar de otra joyita de este mes de diciembre que está pasando desapercibida: 10Dance, una película japonesa de temática LGBTQ+ que se basa en el manga homónimo de Satou Inoue y que tiene como protagonistas a Ryoma Takeuchi y Keita Machida, este último conocido por la película BL Cherry Magic!: The Movie.
10Dance: una historia de rivalidad, deseo y pasión
Dirigida por Keishi Otomo y estrenada en Netflix, 10Dance nos narra la historia de dos bailarines profesionales: uno experto en baile de salón y otro en baile latino, quienes comienzan a entrenar juntos para la competencia que le da nombre al filme, en medio de rivalidad, deseo y pasión.
Enemigos a amantes: una dinámica que funciona
Como buena seguidora de las historias de enemigos a amantes, puedo decir que disfruté muchísimo la dinámica de rivalidad que existe entre Shinya Sugiki y Shinya Suzuki. Si bien están en categorías diferentes de baile, se siente ese deseo de superar y alcanzar al otro, aunque este impulso no nace de la envidia, sino de la admiración. Sugiki sabe que Suzuki podría ser mejor y lo presiona para que se supere a sí mismo y también a él, en lugar de conformarse con lo que tiene.

Dos polos opuestos que se atraen
Además, amé que los personajes fueran dos polos opuestos: Sugiki es un gato negro y Suzuki un golden retriever. Justamente es la personalidad de ambos lo que hace aún más fascinante su historia de amor. Mientras Suzuki está dispuesto a darlo todo por lo que siente, Sugiki se aleja; no está dispuesto a perder el control y dejarse llevar por sus deseos.
Ambos son hombres adultos a los que les cuesta comunicarse con palabras, pero con el baile es diferente. El baile es su medio de expresión y es un lenguaje que ambos entienden.
El talento de Ryoma Takeuchi y Keita Machida en 10Dance
Por otra parte, no puedo dejar de admirar el talento de Ryoma Takeuchi y Keita Machida, ya que aprendieron todos los diferentes tipos de baile que vemos a lo largo de la película. Se nota que hay amor y cuidado por la historia y por sus personajes.
Y si bien tanto Ryoma como Keita me sorprendieron con sus actuaciones pulcras y emotivas, debo decir que Ryoma se robó mi corazón, pues no pude evitar amar a su personaje por su personalidad libre y sensible.

10Dance es propuesta visual cuidada y memorable
Pero no solo las actuaciones de 10Dance son destacables; a nivel visual es una película preciosa. Mi escena favorita de toda la cinta es la del beso en el tren. El director Keishi Otomo crea una atmósfera romántica y de ensueño con la paleta de colores, el desenfoque y la velocidad de los fotogramas.
También amé la escena en la que Suzuki y Sugiki bailan tango: es muy sensual, y como espectador se puede notar la química entre los actores a través de la pantalla.
Por último, la secuencia final no solo es emotiva, sino también excitante, ya que Sugiki y Suzuki ceden ante sus sentimientos a través del baile, y el público lo percibe. A través del baile están contando una historia: su historia.

Conclusión: 10Dance es una joya LGBTQ+ que merece más atención
En resumen, 10Dance es ideal para quienes aman el cine deportivo o de competencias y los dramas LGBTQ+. Es una representación fresca y sensual de la comunidad, que no recurre a los temas habituales de homofobia, VIH/Sida o finales tristes y trágicos.
Si bien, al final de la cinta Suzuki y Sugiki no se quedan juntos, sí existe una promesa de reencontrarse para la competencia de 10Dance, algo que ansío ver en una merecida secuela.
Dónde ver 10Dance:
Egresada de la UNAM. Ama hacer maratones de series y escuchar música 24/7. Lleva ocho años escribiendo sobre cine y series. Su pasión por el cine comenzó ridículamente con Crepúsculo. Aunque desde niña ya amaba las series de Sabrina la bruja adolescente, Smallville, Las Hechiceras y Xena la Princesa Guerrera.
