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Reseña | No Hables con Extraños

¿Por qué los estadounidenses no soportan ver películas extranjeras buenas sin pensar en cómo ellos las harían? A lo largo de los años hemos visto un sin fin de remakes de películas excelentes que son rebajadas a las sensibilidades de los realizadores y públicos americanos y por lo tanto su calidad resulta ser deficiente por decir lo menos. Con el éxito de películas como Parasite esta práctica se disminuyó, pero de vez en cuando aparece una que otra cinta que nos recuerda que Hollywood no acepta la derrota y quiere seguir emulando el trabajo de cineastas de otros países. Una de esas películas es No Hables con Extraños, remake de Gæsterne o Speak No Evil de Christian Tafdrup, sin embargo siempre es necesario darle el beneficio de la duda a cada cinta y ver si hay algo más en ella que ser un refrito.

Ben, Louise y su hija Agnes se encuentran de vacaciones en Italia, ahí conocen a la atrevida pareja Paddy y Ciara y su tímido hijo Ant, quienes también están pasando sus vacaciones en el mismo lugar; ambas familias pasan el resto de su estadía juntas. Al regresar a su nuevo hogar en Londres donde están sufriendo con la transición de la mudanza y falta de oportunidades, Ben y Louise reciben una invitación para pasar un fin de semana en casa de Paddy y Ciara y con tal de escapar de su realidad un momento, deciden aceptarla. Al llegar, sus anfitriones se comportan igual de agradables que antes, sin embargo poco a poco sus actitudes se vuelven más extrañas y agresivas, haciéndole pensar a la familia que podrían estar en peligro.

Hay dos formas de ver esta película, como un producto por sí misma y como lo que es, un remake. Empecemos hablando de ella en solitario, No Hables con Extraños comienza como un drama familiar que poco a poco se va convirtiendo en una película de suspenso al darnos cuenta que la actitud de ciertos personajes esconde algo siniestro. El director James Watkins se apoya principalmente en las actuaciones para crear suspenso, las expresiones de James McAvoy y Aisling Franciosi constantemente están tambaleándose entre lo natural y lo exagerado, dándonos la sensación de que nunca podemos saber cuando están hablando en serio y cuando están mintiendo o bromeando. Mientras que la incomodidad en los rostros de Mackenzie Davis y Scoot McNairy nos pone en los zapatos de estos personajes para que su conflicto entre ser amables o razonables se sienta realista.

Estos trucos son efectivos porque para la mitad de la cinta el público ya sabe que algo está mal y los personajes se niegan a confrontarlo y la tensión aumenta al ver que no somos capaces de cruzar la pantalla para ponerlos en acción. En el tercer acto, la cinta da un giro radical y los deseos de la justicia se cumplen, una lucha por justicia y venganza que es característica del cine estadounidense. Es efectivo, es emocionante y deja al público con cierto alivio después de la leve tortura psicológica que sufre en un inicio. Es justo este tercer acto lo que da pie a hablar de esta película como un remake, pues ahí radica su diferencia más significante.

Speak no Evil es una comedia negra de situaciones incómodas que causan pena ajena al público que gradualmente se convierte en un thriller cuando aumenta la tensión por el peligro que los personajes se niegan a ver. Es casi lo mismo, sin embargo en su tercer acto, Speak No Evil se convierte en una película que comparte el tono con Funny Games de Michael Haneke, un brote de violencia realista en la que los personajes permanecen inmóviles a la merced de sus captores. El punto de Tafdrup era mostrarnos lo lejos que podría llegar nuestra falta de acertividad ante situaciones sociales en las que nos sentimos incómodos; la simple importancia de saber decir no. Es una película frustrante, cruel, que al terminar te deja con una sensación de desesperanza y tristeza que se queda contigo hasta por días.

Se podría decir que es una película que peca de tener personajes extremadamente pasivos, que caen en manos de sus captores una y otra vez por pura conveniencia del guión y puede que sí, pero es que así es este tipo de películas y No Hables con Extraños además de un remake parece ser una respuesta, intencional o no, a este estilo de cine y su discurso. En No Hables con Extraños se establece el contexto de la vida de los personajes, Tafdrup al contrario no se detiene mucho tiempo en ello. En la original, cosas les pasan a los personajes, en el remake ellos toman decisiones que avanzan la trama. En la original los personajes no tienen poder sobre los obstáculos que se les presentan, en el remake tienen que superarlos. En pocas palabras, la original se rige por pasividad y el remake por actividad y eso lleva a que al final expresen ideas no solo diferentes, sino hasta contradictorias.

La nueva perspectiva que Watkins propone sobre la misma premisa parece ser un total rechazo a todo lo que Tafdrup quiso decir en su película. Tal vez el director y el equipo de Blumhouse al ver Speak No Evil pensaron escena por escena como sería la versión americana, me pregunto si en ese pensamiento el ego tuvo algo que decir: ¿Cómo mejoramos esta película?. Cuando se realiza un remake es admirable que los cineastas tomen decisiones que a su consideración podrían mejorar el material original, y hay unos cuantos cambios que de hecho sí son una mejora, pero en el caso de Speak no Evil no había nada que mejorar, ya por sí sola es más que sólida y cumple su objetivo.

Parece como si el equipo de No Hables con Extraños quisiera demostrarle a Tafdrup y cineastas de estilo similar como funcionan las cosas en el cine comercial estadounidense donde los buenos ganan y los malos son castigados y como eso es mucho más satisfactorio para el público, no como ver a gente inocente sufrir por un par de horas sin clímax violentamente catártico. Claro que lo es, pero ese es el punto de Speak No Evil, que la vida real no es así y tratar, intencionalmente o no, de demeritarlo es una muestra de la poca auto-consciencia que hay en Hollywood.

O tal vez solo querían hacer una película entretenida con una historia similar y al final cada quien decidirá que versión prefiere. Pero desde un punto objetivo, Speak No Evil es una película que invita a la reflexión, que se impregna en la mente, en cambio, por más que intenta decirnos algo, No Hables Con Extraños solo tiene valor como entretenimiento. Y eso también está bien, porque quizá ese era su único objetivo.


Título original: Speak No Evil
Dirección y guión: James Watkins
Elenco: James McAvoy, Mackenzie Davis, Scoot McNairy, Aisling Franciosi, Alix West Lefler y Dan Hough

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