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Reseña | Marty Supremo

Después del estreno de Gemas en Bruto, el dúo de directores, los hermanos Safdie, se separaron por razones que aún desconocemos. Benny siguió su camino principalmente como actor, aunque también ha dirigido La Máquina, que estrenó el año pasado. Durante esos años, Josh Safdie ha estado trabajando en un proyecto en particular que por mucho tiempo solo se sabía que se trataría de tennis de mesa y después que se inspiraría en la vida del jugador Marty Reisman y que sería protagonizada por Timothée Chalamet. Años después el proyecto se ha concretado y ahora lo conocemos como Marty Supremo que ya es una de las contendientes más grandes de la temporada de premios, incluyendo un Globo de Oro para Chalamet.

¿De qué trata Marty Supremo?

Marty Mauser tiene como objetivo convertirse en el mejor jugador de tennis de mesa del mundo y uno de sus primeros pasos para lograrlo es coronarse como el campeón del Abierto Británico, sin embargo luego de vencer a sus contrincantes sin dificultad hasta las semifinales, Marty pierde la final contra el jugador japonés Koto Endo. Marty decide no rendirse y quiere llegar a la revancha en el Campeonato Mundial en Tokyo, el problema es que de regreso en Nueva York pierde su dinero y con ello la oportunidad de hacer el viaje a Japón. De nuevo, Marty no se rinde, pero deberá enfrentarse a una serie de conflictos creados por las consecuencias de sus propias acciones. Con el tiempo encima, Marty tendrá que tomar medidas cada vez más extremas para tan solo conseguir el dinero que necesita para hacer el viaje a Japón.

Cuando la vida es un obstáculo

Por años hemos visto cientos de películas sobre hombres cuya ambición por triunfar en cualquier ámbito, los negocios, el deporte, etc., deja una oleada de graves consecuencias para ellos mismos y quienes les rodean. ¿Qué hay detrás de esa ambición? ¿De dónde nace esta necesidad de triunfar a toda costa? ¿Qué es lo que los mueve? Si bien muchas de estas exploran las razones de sus personajes para ser como son, quizá ninguna de ellas se había enfocado en la desesperación como motor como lo hace Marty Supremo. Desde el momento que la cinta arranca, Marty se nos presenta como un hombre que tiene mucha prisa de llegar a un lugar ¿A dónde? No es exactamente un lugar físico, sino una posición, quiere llegar a ser el mejor jugador de tennis de mesa del mundo y cualquier persona u objeto que se encuentra en su camino es un obstáculo que debe superar para llegar a su objetivo. El público está forzado a seguir el ritmo de Marty que rige la película, sus movimientos son veloces, sus palabras aún más, no espera a nada ni nadie y no hay ni un segundo que perder, no podemos permitirnos ni un minuto en el que nuestra atención divague porque para cuando acabe, Marty ya está a kilómetros de distancia de nosotros. Pero ¿En qué camino seguimos a Marty? ¿Qué obstáculos lo tenemos que ver superar?

Decir que Marty Supremo es una película de ping pong o de deportes es engañoso, porque muy pocas veces realmente tenemos oportunidad de verlo jugar, lo que realmente vemos en la película es todo lo que Marty tiene que hacer con tal de que se le permita jugar tennis de mesa. ¿Qué son esas cosas a las que se enfrenta? Deudas que pagar, su madre manipuladora, una aventura con una amiga de la infancia, otra aventura con una actriz de cine retirada y tratos con su multimillonario esposo; fraudes, robos y entre todo eso tiene que encontrar el tiempo para seguir entrenando. Cada decisión que toma Marty para solucionar un problema se convierte en diez más y con el tiempo acabándose sus medidas son cada vez más extremas. De nuevo, estamos obligados a seguirlo y mientras más avanza la película más nos preguntamos si este es un protagonista al que queremos ver triunfar, Marty se vuelve más y más arrogante a cada segundo, se niega a aceptar responsabilidad de sus actos y como afectan a otros, y parece que no importa lo que haga, siempre sale impune y de alguna forma con su dignidad intacta.

La victoria no es individual

Y aún con esas características que lo hacen desagradable, también es imposible no caer víctima de su carisma y sentir que su talento en el tennis de mesa justifica la intensidad con la que persigue sus sueños. La relación de la audiencia con el personaje es complicada, no queremos que gane y a la vez sí, así que cuando incrementa la gravedad de las situaciones a las que se enfrenta, hay algo en nosotros que nos hace querer ver que salga victorioso, pero hay otro lado que nos hace querer pedirle que se detenga porque tantas humillaciones no valen la pena ¿O sí? A lo largo de la película, Safdie nos da señales de por qué Marty es como es, de como su familia lo ha formado a ser la persona inteligente, maquiavélica y apasionada que es, e incluso nos dice que por debajo de su personalidad ególatra y su aparente necesidad de escapar de ellos, aún así tiene planeado apoyarles cuando tenga los medios para hacerlo.

Sin embargo esa solidaridad no viene de la nada, no es aparece en el personaje simplemente porque le nace del corazón, es aquí donde Safdie observa un fenómeno que es mucho más realista que la gran mayoría de otras películas de deportes y que tiene un impacto mucho más profundo en la audiencia. Llega el punto de la cinta en el que para Safdie que Marty gane o pierda no es de gran relevancia, sino observar todo lo que pasa y puede pasar a partir de la victoria o fracaso de una sola persona. Marty Supremo se desarrolla a inicios de los 50’s, con los estragos de la Segunda Guerra Mundial aún frescos en todo aspecto de la vida cotidiana, Marty es un hombre judío de clase baja que entiende que su comunidad aún se encuentra en peligro y parece que nadie a su alrededor entiende lo que él, que el momento para salir adelante sea como sea es ahora. Así que Marty no es que esté buscando ser el mejor jugador de tennis de mesa, sino formar parte del sistema que tanto ha desdeñado a personas como él, el precio es extremadamente caro y aún así está dispuesto a pagarlo.

No es una coincidencia que su contrincante sea un hombre japonés, perteneciente a una nación que era un imperio derrumbado y que a ojos del mundo su reputación estaba manchada, había que recuperar su fuerza a como diera lugar, incluso si había que hacer tratos con el enemigo ¿Cómo es que el tennis de mesa podría ser tan importante para una etnia o para un país? Esa es la cosa, en tiempos de desmoralización, cualquier victoria por más pequeña que sea es de suma importancia. Para Safdie la ambición de Marty no es más que una expresión de su deseo por sobrevivir, no es que el capitalismo lo haya corrompido como se nos suele mostrar en películas de hombres ambiciosos, sino que Marty ya fue criado en el sistema; sabe como es el juego y quiere jugarlo, incluso cuando no lo dejan, él siempre insistirá en hacerlo. Es por eso que el final nos puede dejar con emociones divididas ¿Una segunda oportunidad? ¿Otro obstáculo en su camino? ¿Una razón para dejar el deporte? Eso queda en manos de cada quien, lo que importa es que Safdie nos dice que la resiliencia de Marty es hasta cierto grado admirable.

Timothée Chalamet desatado

Hablando de resiliencia, no se puede pasar hablar del hombre al centro de este proyecto, Timothée Chalamet. Desde hace un tiempo y en particular durante la promoción de esta cinta, Chalamet fue visto comportándose de una forma arrogante, engreída, sus declaraciones nos hacían entender que está en búsqueda de grandes reconocimientos y que de hecho se los merece ya por su carrera. Muchos lo criticaron por esta actitud y otros la defendieron, fuera cual fuera la opinión del actor y si se entiende que todo eso fue parte de la campaña de marketing, no se puede ver Marty Supremo sin aceptar que Chalamet tiene derecho a hablar de sí mismo de esa manera, pues el nivel de su actuación está fuera de este mundo. Después de formar una carrera con personajes de carácter más templado o serio, Chalamet por fin tiene la oportunidad de interpretar a un personaje que le permite sacar la energía con la que realmente vive o que hasta lo empuja a ser todavía más activo y utilizar su carisma para capturar la atención del público, todo esto mientras se mantiene a raya en cuanto a las emociones que Marty decide o no mostrarnos, pues siempre debe lucir como que nada le afecta. Chalamet absorbe cada minuto de la película, hace de ella su vehículo para hacernos saber de lo que es capaz y así debería ser, Safdie vio algo en él incluso desde antes que su carrera despegara y después de tantos años por fin pueden mostrarlo.

Conclusión

A este punto Josh Safdie ya tiene un género propio y este es quizá su mejor ejemplar hasta ahora, pues Marty Supremo es la culminación de todo lo que ha aprendido a lo largo de toda su carrera y lo implementó en esta película que es tanto incómoda y estresante como también es graciosa y muy emocionante. Sin duda es una de las mejores películas del año que si bien seguirá dando mucho de que hablar en la temporada de premios, es mejor verla sin pensar en todo ello, pues por sí sola es una experiencia que te hará sentir que eres parte de algo más grande y es que es la verdad.

Título original: Marty Supreme
Dirección: Josh Safdie
Guión: Josh Safdie y Ronald Bronstein
Elenco: Timothée Chalamet, Odessa A’zion, Kevin O’Leary, Tyler the Creator, Abel Ferrara, Fran Drescher y Gwyneth Paltrow

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