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Trata de un malhumorado instructor de una prestigiosa escuela estadounidense que se ve obligado a permanecer en el campus durante las vacaciones de Navidad para cuidar de un grupo de estudiantes que no tienen a donde ir. Con el tiempo, establece un vínculo inesperado con uno de ellos, un problemático alumno, y con la jefa de cocina de la escuela, que acaba de perder a su hijo en Vietnam.

Alexander Payne está de regreso con una de las películas que más ha estado en boca de todos durante esta temporada de premios, Los Que se Quedan, lo cual es suficiente elogio, sin embargo hay uno que se le puede hacer y que para muchos tiene un valor más grande: Es un nuevo clásico de Navidad. Y ya que es una película perfecta para la temporada de fiestas, resulta decepcionante que en México esté llegando a cines a mediados de enero, pero aún así vale la pena dejarse llevar por una película tan poderosa, sea la fecha que sea.

Los Que se Quedan es un cuento con un propósito sumamente sencillo, nos cuenta la historia de varios personajes que se han despegado totalmente de la vida, pasándola en automático y después de ser obligados a convivir, descubren que aún hay mucho por qué vivir. Ni siquiera es un spoiler resumir las intenciones de la película como tal porque desde un inicio sabes lo que va a pasar, sabes como va a terminar, así que ¿Cómo hacer de eso un viaje que se queda en tu corazón?

La cinta cuenta con una estética muy específica, cualquiera que esté familiarizado con los dramas americanos de los 70’s rápidamente se dará cuenta de que Payne ha replicado a la perfección tanto como los elementos visuales de aquellas películas como incluso hasta emular el tipo de sonido con el que contaban. Esta replica de estilo no tiene una intención nostálgica como se nos ha entrenado a ver en años recientes o para hablarnos en particular sobre los 70’s, sino que para hacer una relación entre épocas, Payne recurre a obsérvale de la manera en que el cine representaba aquellos tiempos y a la vez deja que suficientes elementos modernos en su realización impidan que sea una representación extremadamente fidedigna.

Payne no busca que el público se transporte a los 70’s, sino que al ver lo mucho que ha cambiado el mundo en estos años en cuestiones superficiales, se de cuenta de que los sentimientos, todo lo que nos hace sentir tanto bien como mal, lo que nos hace humanos, todo eso no ha cambiado en lo absoluto, que son emociones que perduran y se repiten a lo largo de la historia. Parafraseando a uno de los personajes de la película, la única forma de comprender el presente es mirando el pasado, para Payne eso no solo aplica para eventos históricos, aplica para la experiencia humana en general y para el arte también.

El trabajo de Payne en el guion es de primer nivel y eso lo podemos ver en la forma tan clara y sencilla que expresa todas sus ideas sin ser en lo absoluto obvio, sin embargo nada en la cinta sería funcional si no fuera por sus protagonistas. Payne construye personajes que en teoría son gente un tanto desagradables, pero que por alguna razón desde el momento en que los conoces, quieres pasar un buen junto a ellos y ese efecto no podría conseguirse sin las interpretaciones de Paul Giamatti y Dominic Sessa quienes a pesar de los rasgos irritantes de sus personajes, por debajo permanece cierta cantidad de carisma que captura la atención de la audiencia. Además la dinámica entre un actor altamente experimentado como Giamatti con uno principiante como Sessa ayuda a que las ideas de la cinta aterricen con mayor precisión, pues entre ambos interpretes hay una relación de reciprocidad en lo que pueden enseñar uno al otro y eso se ve reflejado en lo conmovedoras que resultan sus actuaciones. Además Da’Vine Joy Randolph hace un excelente trabajo al traer un fuerte balance a la dinámica de los protagonistas, al ser una personaje mucho más agradable con la que el público en ocasiones se siente reflejado.

Los Que se Quedan es una película que inevitablemente romperá y reamará el corazón de toda la audiencia, incluso de aquellos que más se resisten a dejarse llevar por lo sincero de su ejecución. Es ante todo una invitación a buscar en nuestras vidas lo que no nos deja seguir adelante y ponerlo en práctica una vez que salimos de la sala, de ahí que probablemente sea una película que trascienda en la cultura popular.

Título original: The Holdovers
Dirección y guión: Alexander Payne
Elenco: Paul Giamatti, Dominic Sessa, Da’Vine Joy Randolph, Carrie Preston, Brady Hepner, Ian Dolley, Jim Kaplan, Michael Provost, Andrew Garman y Naheem Garcia

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