la_primera_profecía_reseña

Reseña | La Primera Profecía

¿Una precuela de La Profecía? ¿La película de terror de los 70’s? ¿Alguien estaba enterado de esto? ¿Alguien estaba esperando esta película? Esas son las preguntas que uno se hace al conocer de la existencia de La Primera Profecía, que en efecto es una precuela de La Profecía de Richard Donner, clásico del terror de los 70’s que a pesar de ser bien recordada, realmente no tiene el nivel de iconicidad ni popularidad que muchas de otras sagas del género y de la época. Por eso resulta un poco extraño que en esta nueva ola de ‘recuelas’, alguien haya pensado en traer de vuelta una franquicia tan levemente rentable como La Profecía, ¿Cuál sería el punto? ¿Cuál es la necesidad? Pues a veces hay que confiar en lo que los cineastas tienen en mente porque La Primera Profecía es una de las más grandes sorpresas de años recientes.

La Primera Profecía es una película que en papel no tiene mucho de especial, su premisa que gira en torno a encontrar a la mujer que será responsable de gestar al Anti-Cristo ha sido utilizada miles de veces con representantes bastante malos y otros excelentes como El Bebé de Rose Mary de Roman Polanski y tan solo este mismo año y apenas hace unas semanas se estrenó Imaculada de Sydney Sweeney. La historia sigue a Margaret, una novicia que ha sido transferida al Orfanato Vizzardeli en Roma donde su mentor, el Cardinal Lawrence, ahora reside y donde ella tomará sus votos. En el orfanato, Margaret se encuentra con Carlita, una de las niñas que vive ahí, a quien se le ha catalogado como una niña problema y ya que ella ha pasado por una experiencia similar, Margaret decide ser un apoyo para Carlita. Margaret logra acercarse a la niña, sin embargo el paranoico padre Brennan le advierte que Carlita podría ser parte de una conspiración para traer al Anti-Cristo a la vida y aunque ella no lo cree, la idea pronto hará que Margaret ponga en duda la veracidad de todo lo que observa.

La debutante en largometraje Arkasha Stevenson tiene muy claro dos cosas, la extrema similaridad de su premisa con otras películas y las limitaciones que implican las precuelas. ¿Qué queda por hacer? ¿Qué puede tener de interesante una película tan típica? Pues La Primera Profecía es uno de los mejores ejemplos de que el como siempre será más importante que el qué. La solución de Stevenson es rendirse ante la inevitabilidad de lo obvio que son sus influencias y tributos y que su historia tiene que llegar a cierto punto para conectar con la película original. La inevitabilidad se convierte en la pieza central de la cinta.

La mejor forma de describir el efecto que Stevenson crea en La Primera Profecía es diciendo que es similar a ahogarse en agua profunda. En su primer acto, que se toma un buen tiempo en establecer su contexto y personajes, la atmósfera es inquietante, se sabe y se siente que algo anda mal aunque no se puede señalar que. Poco a poco, mientras más eventos siniestros suceden alrededor de Margaret, te das cuenta de que estás perdiendo el aliento, ya estás sumergido y el miedo y pánico se impregnan en tu mente. No hay sustos constantes, sino una interminable ansiedad que te eriza la piel. Para el tercer acto ya no queda nada más que hacer mas que aceptar que es muy tarde para volver a la superficie, que lo peor que podía pasar pasará (y ya ha pasado también), ya ni siquiera se siente terror como tal, sino como un profundo malestar que ruegas para que ya termine. Stevenson conjura imágenes tan agresivas con la audiencia que le harán cargar con sentimientos de pesadez por mucho tiempo.

Stevenson ha formado toda una experiencia terrorífica sin igual, porque incluso cuando podemos ver de donde toma ciertos elementos, casi no hay momentos en los que no se sienta como su propia película. La cineasta se apoya fuertemente de aspectos técnicos para alcanzar su objetivo, desde la fotografía de Aaron Morton hasta la abrumante música de Mark Korven, todo funciona en perfecta armonía para causar exactamente lo contrario en la mente del espectador. Pero ninguno de estos elementos tendría peso alguno si no fuera por la intrépida y agresiva actuación de Nell Tiger Free, un papel que llegando a cierto punto crítico de la trama le exige demasiado físicamente y emocionalmente y probablemente ella aún así decidió llevarlo un poco más lejos de esa expectativa. Incluso si algún otro aspecto de la cinta no logra su objetivo en algunos momentos, Free siempre está ahí para aterrizar cualquier sentimiento con sus expresiones, escalando su grado de violencia conforme avanza la historia. Todo lo que hace esta actriz la pone entre las grandes del género.

Hay poco que decir en cuanto a las fallas de La Primera Profecía, como las contradicciones típicas de una precuela y su flojo esfuerzo para dejar espacio abierto para próximas entregas de la saga. No vale la pena entrar en detalles porque aquí lo que queremos es que se animen a ver esta película que es un trabajo excepcional de una cineasta emergente que tiene un estilo claro y preciso. No se le ha hecho la suficiente promoción para que mínimo la gente sepa que al entrar a la sala de cine se podría encontrar con una de las experiencias cinematográficas más despiadadas de su vida, La Primera Profecía es una película que merece ser sufrida en una sala de cine, por supuesto siendo ese un alto cumplido.

Título original: The First Omen
Dirección: Arkasha Stevenson
Guión: Arkasha Stevenson, Tim Smith y Keith Thomas
Elenco: Nell Tiger Free, Ralph Ineson, María Caballero, Nicole Sorace, Ishtar Currie-Wilson, Andrea Arcangeli, Sônia Braga, Bill Nighy y Charles Dance

Interacción

Deja un comentario

Descubre más desde CineMedios

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo