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Gracias a muchas historias, todos conocemos el concepto de redención, personajes que van por un mal camino, pero que por un cambio de consciencia, deciden tomar el camino de la bondad y son hasta recibidos como héroes. ¿Existe eso en la vida real? Si sí, ¿es tan fácil como decir que desde este instante actuarás solo para hacer el bien? En la vida real no es tan simple, es más, la redención es un concepto tan binario que quizá ni siquiera es aplicable a personas reales que viven en un sistema que las mantiene cabizbajas. ¿Cómo se ve la ‘redención’ en la vida real? Eso es un poco de lo que trata Sex Panchitos.

Los Sex Panchitos Punk son una banda que durante los 80’s fueron reconocidos por ser una amplia comunidad de jóvenes que se reunían en lugares como Tacubaya, se dedicaban a actividades ilegales como tocar y escuchar música rock en espacios clandestinos y otras un poco más graves como robos, secuestros de autobuses y más. Los Sex Panchitos pusieron a las autoridades a trabajar y durante más de una década se dedicaron a desmantelar el grupo, hasta que en los 90’s lo lograron y no se supo más de ellos. ¿Qué fue de los Sex Panchitos Punk? Eso es lo que nos responde este documental de Gustavo Gamou.

A más de 30 años cada uno ha seguido su rumbo, algunos están en prisión, otros cayeron en las adicciones y/o viven en las calles, otros tratan de llevar una vida común y algunos incluso han muerto, pero lo que los une es a todos es que de una u otra manera sus acciones en el pasado siguen teniendo repercusiones en sus presentes. Más que simplemente contarnos que es se sus vidas en el momento, Sex Panchitos también nos muestra como la banda se reúne tres décadas después para rearmar su comunidad, sin embargo no con los mismos objetivos del pasado, sino con la intención de enmendar sus errores al hacer bien para otros y así también para ellos mismos.

Gamou sigue en particular a tres miembros de los Sex Panchitos, Ulti, Chivo Loco y Canon, cada uno con su propia batalla, ya sea querer mejorar las condiciones de vida de su familia, prepararse para la vida después de estar preso o levantar una asociación civil. Batallas por separado, pero que no libran solos pues la comunidad de los Sex Panchitos los respalda en todo momento. Y es que entre las reflexiones que estos hombres hacen sobre su pasado, esa es quizá la más complicada ¿Cómo calificar aquellos años en los que más sufriste hambre y frío, pero que también fue la primera vez que sentiste que pertenecías? Que la mismas personas que te empujaron a caer en adicciones y a recurrir a la violencia para sobrevivir son las mismas personas que te dieron lo más cercano a un hogar, son quienes cuidaron de ti, que se convirtieron en tu verdadera familia. Para bien o para mal, estas personas no serían hoy lo que son sin los Sex Panchitos.

Los Panchitos nos capturan con su carisma, muy distinto entre cada uno, y a la vez es imposible de ignorar la crudeza de las situaciones violentas de las que fueron partícipes ¿Cómo deberíamos ver a estas personas sabiendo lo que han hecho? El director no está preocupado por decirnos si ese orgullo que sienten los Panchitos por pertenecer a esta banda es bueno o malo, no nos dice si deberíamos verlos con terror, preocupación, lástima, cualquier adjetivo sentimental y/o condescendiente. Tampoco nos dice si sus intentos de redención y de superamiento son honestos o no, lo que pasa es que Gamou posiciona su cámara en un punto en el que puede acercarse con intimidad a ellos sin involucrarse personalmente, los sigue sin juicio en lo absoluto y tampoco está esperando a que la audiencia se haga el suyo. Lo único que espera es que al ver las complicadas condiciones en las que vivieron y viven estas personas se sienta aunque sea el mínimo de empatía, pues eso es lo mínimo que están ofreciendo los Panchitos  al  tratar  de  hacer  el  bien no  solo  por  personas cercanas a ellos, sino también a personas desconocidas que pueden ver que están pasando por algo similar a lo que alguna vez ellos vivieron.

¿Sus acciones en el presente de verdad van a limpiar sus pecados del pasado? ¿Importa? Mientras más avanza Sex Panchitos es más evidente que el viaje de estos hombres está llenos de baches que son puestos por el mismo sistema que hace tantos años los orilló al crimen, ahora hacen todo por evitarlo y no parece ser suficiente para que puedan vivir una vida en la que puedan gozar de al menos las necesidades básicas. Sex Panchitos acaba en una nota agridulce pues esa redención absoluta, esa mejor vida, no es alcanzada, sin embargo la lucha continúa a pesar de lo difícil que se torna, la comunidad se fortalece, la esperanza no se pierde. Este documental es un gran ejemplo de como el formato siempre está en su mejor forma cuando se permite a sus sujetos hablar por sí mismos, con la mínima manipulación del cineasta y con su total empatía.

 

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