ENNEAD

Imagina que eres el todopoderoso del reino de Egipto, el Dios de la Guerra y de las Arenas del Desierto, con un cuerpo esculpido por la divinidad en persona, y el cabello más rojo y hermoso que nadie haya visto jamás. Estás en la cumbre de tu reinado, has ganado guerras a diestra y siniestra, e incluso has arrasado con los pueblos que juraste proteger. Nadie se atreve a enfrentarte, ni siquiera tus hermanos los dioses, pese a no entender la naturaleza de tu comportamiento voraz. Un buen día, mientras descansas en la terraza de tu palacio, ¡pum! Aparece tu hermana desaparecida, Isis Diosa de la magia, en compañía de un hombre con cabeza de halcón.

Tras un emotivo recuentro familiar, acompañado de dagas y lanzas, Isis informa que el motivo de su visita es devolver el reino a las manos del heredero legitimo: su hijo, Horus (el hombre cabeza de halcón). Seth, con ese dulce carácter de bomba de tiempo que lo caracteriza, se enfrasca en una pelea contra ellos, apoyado por su joven hijo, Anubis. Y justo cuando la suerte parece sonreírle a este apuesto pelirrojo, el Ennead se hace presente. La Sagrada Corte ha venido con la firme intención de juzgar a Seth, por sus crimines de la A la Z. ¡Ah, sí! Se pueden cometer una cantidad impresionante de barbaridades en mil años de abuso de poder.

Durante el juicio, Horus exige justicia por el asesinato de su padre, Osiris, y los millones de humanos que cayeron en las manos de su tío. Recordando los detalles de aquel entonces, Seth alega que un cadáver no puede engendrar a un niño y queriendo obtener la verdad sobre el padre de «la paloma», como llama despectivamente a su sobrino, se abalanza con furia contra su hermana. Mientras el Ennead demanda al Dios de la Guerra mantener la cordura, la mano poderosa de Osiris lo aparta de su fiel esposa, demostrando que no estaba tan muerto como todos pensaban. Osiris confirma con orgullo ser el padre de Horus y ahí las cosas dan un dramático giro. Declarándose el dios más fuerte, Seth reta a sus hermanos a vencerlo en uno contra uno; Horus acepta el desafío.

De la mano de la narrativa ingeniosa y bellamente ilustrada de Mojito, este es el conflicto que nos presenta la primer temporada de Ennead. Su historia, apoyada en la rica mitología egipcia, nos mantiene expectantes al curso de un relato caleidoscópico, que ofrece montones de escenarios plagados por los deseos y emociones más salvajes de los seres humanos, mas encarnados en la piel de los dioses, cuya naturaleza ignora hasta la decencia más básica. En pocas viñetas, nos veremos envueltos en un ambiente de tensión en el que las acciones de los personajes nos harán dudar de sus intenciones reales. A ratos parecerán férreos enemigos, aunque más adelante podrían mostrarse pasivos e incluso cariñosos entre ellos.

Me encantaría escribir más acerca de esta emocionante historia, pero prefiero abrir una invitación para sean ustedes quienes le den una oportunidad a sus páginas y averigüen como termina. Sin duda el curso de esta primer temporada los dejará enganchados y listos para continuar con la segunda, que ya se encuentra en marcha.

 

Interacción

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