F1 25 Season pack 2026; una actualización relativamente justa, con potencial para el futuro
La temporada 2026 llegó con una expectativa clara: una actualización mayor para F1 25 o, idealmente, una nueva entrega de la franquicia. Codemasters decidió otra ruta. No habrá juego nuevo hasta 2027; en su lugar, optaron por un Season Pack que aterrizó el 3 de junio y que, dos semanas después, se ofreció como DLC por 30 dólares —o 26.99 para suscriptores de EA Play.
La propuesta es, en esencia, una adaptación del reglamento vigente de la FIA. Los monoplazas cambian en peso y dimensiones, el DRS desaparece y entra en escena el Active Aero, un sistema de aerodinámica activa que despliega alerones para generar mayor carga aerodinámica descendente. A esto se suma el modo Overtake, a partir de la nueva regulación de la FIA que requiere una relación 50/50 entre motor a combustión interna y batería, que obliga a gestionar la energía recuperada en frenadas y desaceleración por inercia al momento en que el piloto levant el pie del acelerador y deja que el vehículo fluya, a esto se le conoce como lift and coast; este impulso extra se puede activar cuando se está a un segundo del rival para conseguir uin rebase.
El paquete también incorpora a Audi y Cadillac como nuevos equipos, además de ajustes en las alineaciones: el regreso de Bottas y Pérez, el ascenso de Hadjar a Red Bull, Lindblad en VCARB y un puñado de leyendas disponibles en los line-ups de fantasía. La novedad más vistosa es Madring, el circuito madrileño capturado con tecnología LiDAR, cuya precisión promete que los jugadores serán tan buenos jueces del trazado como los propios pilotos.
¿A quién va dirigido este contenido? A quienes ya están profundamente invertidos en F1 25 y quieren mantenerse alineados con la temporada real, así como a las nuevas audiencias que buscan una experiencia actualizada tras completar la campaña 2025. Sin embargo, en un momento delicado para la industria del gaming, vale cuestionar si este modelo de actualización premium justifica su precio o si las compañías deberían replantear sus estrategias para mantener accesible tanto el juego como el deporte.
La discusión no es menor. Max Verstappen, quizá el mejor piloto de la actualidad, ha legitimado el simracing: juega, compite, fundó un equipo y anima a los aficionados a profesionalizarse en los simuladores. Con ese respaldo, no es descabellado pensar que el próximo campeón del mundo podría surgir de una cabina virtual proveniente de algun titulo de F1.


