el_roomie_reseña

Vivi es una joven escritora que se ve obligada a buscar un roomie para pagar la hipoteca de su departamento. Lo que ella no sospecha es que Ro, el supuesto compañero perfecto que encontró, tiene un peculiar estilo de vida: nunca paga renta. A pesar de que Vivi descubre a Ro, decide abrirle las puertas de su casa y de su vida porque sus artimañas la llevan a reencontrarse como escritora y tanto ella como su roomie van a descubrir su real valor.

En este panorama tan desalentador del cine comercial mexicano nos encontramos buscando propuestas diferentes con cada estreno y afortunadamente el año pasado tuvimos un par que fueron un éxito. A este grupo de películas se le podría unir El Roomie de Pitipol Ibarra, que llega a cines del país este fin de semana, ya que cuenta con una premisa peculiar que podría dar paso a una película fascinante ¿Es eso lo que obtenemos?

Desde un inicio Ibarra nos declara que tipo de película va a ser El Roomie, una película sencilla, agradable y graciosa que no busca mucho más allá de que la audiencia se la pase bien por un rato y se vaya con un lindo mensaje. La premisa diferente está ahí y lo que hace con ella no es precisamente nuevo, pues Ibarra y su guionista Miguel García prefieren seguir un camino mucho más común hacia la comedia romántica y si bien puede parecer que hay una oportunidad desperdiciada, El Roomie tiene suficiente encanto para que al público realmente no le importe que tan original o no es.

Parte de lo efectivo del encanto de El Roomie viene de su humor que se mantiene en lo más inocente posible con unos cuantos delices hacia un tipo de humor más oscuro, pero solo cuando es conveniente. El humor es elevado por el trabajo de su elenco, Jose Eduardo Derbez es carismático y rápidamente se vuelve el favorito del público, pero quien de verdad hace un desfile de talento es Fiona Palomo, demostrando que es uno de los mejores talentos emergentes de nuestra industria, . La química entre ellos es el pilar que sostiene la película y cumple con ese propósito. Además son apoyados por el elenco, entre Giuseppe Gamba, los debutantes Irving López y Herlanlly Rodríguez, además de unos cuantos cameos de algunas celebridades y figuras importantes de la industria.

El Roomie es una película tierna y ese es probablemente su propósito, pero ¿Qué tan bien logrado es? De nuevo, aquí el problema no es que si se desperdicia o no la premisa, el verdadero problema con El Roomie es que en esta declarada ligereza que trae su encanto también viene una falta de seriedad en su narrativa. A lo largo de la película se presentan varias situaciones que en el mundo real tendrían muy graves consecuencias, claro que la película no tendría que ser realista y tratar su trama como tal, sin embargo eso no significa que no pudieran existir consecuencias más contundentes para lo que hacen sus personajes.

Ibarra y García ignoran la posibilidad de que en la trama de El Roomie haya un mínimo de suspenso, de tensión, de giros y todo eso que mantiene a la audiencia enganchadas a las películas, más allá de causarles unas cuantas risas. Por perseguir una buena vibra y un final feliz, Ibarra y García son permisivos con las acciones de sus personajes, pero ¿De qué sirve hablar de la bondad nata si tienes miedo de mostrar aunque sea una pizca de su lado contrario? ¿De qué nos sirve un final feliz si no se lucha por este? En El Roomie las cosas simplemente pasan, no se trabajan ni se ganan, solo pasan y por lo tanto, no se sienten con profundidad.

No queda más que describir El Roomie con los adjetivos que ya usé antes, tierna, ligera, agradable, graciosa, lo tiene casi todo, excepto lo que podría convertirla en una película que de verdad deje algo en la mente y corazones del público, algo que claramente buscaba.

Dirección: Pitipol Ibarra
Guión: Miguel García
Elenco: José Eduardo Derbez, Fiona Palomo, Herlanlly Rodríguez, Irving López, Giuseppe Gamba, Naia Pindas Sandoval, Carlos Ferro, Leticia Calderón y Edgar Vivar

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