‘Código Negro’, un pequeño gran thriller de espías
Steven Soderbergh regresa a las raíces del cine de espías.
Reseña | Código Negro
¿Qué se necesita para hacer una gran película de espías? Nos hemos acostumbrado a creer que las mejores películas de espionaje son aquellas que tienen largas secuencias de acción, disparos, explosiones, prácticamente ya indistinguibles de cualquier otra película de acción. Esas cosas no son inherentes al género y eso es lo que nos recuerda Steven Soderbergh en su más reciente película, Código Negro, que no necesita de mucho para ser una experiencia de alto suspenso.
El agente de inteligencia George Woodhouse es comandado a encontrar quien entre un grupo de agentes, y amigos cercanos, es el responsable de haber robado un artefacto llamado Severus, sin embargo en su investigación se da cuenta que la principal sospechosa es su esposa Kathryn. George deberá decidir entre delatar a Kathryn o hacer todo lo posible para probar que ella no es la responsable, aunque la evidencia apunta a lo contrario. La búsqueda por la verdad traerá a flote tensiones entre George, Kathryn y su grupo de compañeros y amigos que podría ser o no causantes de una conspiración más profunda de lo que George imagina.
Apenas hace una semana aquí en México se estrenó Presencia, otra película dirigida por Soderbergh e igualmente escrita por David Koepp, una película que en su forma y ejecución es experimental utilizando herramientas que solo están presentes en el cine actual, por eso es curioso que Código Negro sea una película en la que Soderbergh recurre a utilizar únicamente los recursos más básicos del cine en su realización. Así que no, no esperes ver persecuciones o peleas en esta película porque simplemente no las hay, lo que más verás es a gente hablar por largos periodos de tiempo. ¿No suena emocionante? Pues lo es, bastante.
Desde el minuto uno, el guión de Koepp le exige a la audiencia poner atención, porque ya desde ahí está soltando información que será de gran relevancia para toda la trama y lo hace de una manera que es accesible y a la vez sin tener que rebajar su lenguaje. Lo más inteligente que hace Koepp es que la escena clave de la cinta ocurre casi al inicio, cuando todos los personajes principales están reunidos y la dinámica entre ellos se denota a través de puros diálogos sugerentes, nada directo. Soderbergh nos engaña rebajando un poco la importancia de esta escena al dirigirla como una conversación sencilla entre amigos, para cuando termina hasta se nos olvida cual era la razón por la que se habían reunido, sin embargo si uno logra retener toda la información que se presentó, para el final se dará cuenta de como todas las piezas ya estaban ahí, solo había que ponerlas bien en su lugar.
Para llegar a este punto, Soderbergh mantiene las imágenes quietas, retiene nuestra atención el tiempo suficiente para que podamos absorber todo lo que nos está comunicando más allá de las palabras, cosa que es importante porque no podemos confiar en nada de lo que ningún personaje dice, la posibilidad de que estén mintiendo es muy alta. Soderbergh por eso nos mantiene a cierta distancia de los personajes, incluso de George y Kathryn cuyas perspectivas son las que solemos seguir, para que no podamos saber con certeza que están pensando y cual es su siguiente movimiento. Soderbergh crea tensión a partir de esta permanente desconfianza, que es la misma que los personajes están sufriendo entre ellos mismos.
Esta cinta funciona por la calculada y económica dirección de Soderbergh y el redondo guión de Koepp, sin embargo al final quien se lleva el crédito por la grandeza de esta cinta es su elenco. Tom Burke, Marisa Abela, Regé-Jean Page, Naomie Harris y Pierce Brosnan hace un gran trabajo cada quien por su cuenta y en conjunto, pues cada actor debe luchar para que la personalidad de su personaje sea la dominante y a la vez dejar que sus compañeros tengan su momento para brillar, según la escena lo requiera. Pero aquí las estrellas son Michael Fassbender y Cate Blanchett, cuya dinámica funciona de forma similar, hay escenas en las que un actor sabe que el otro debe tomar la delantera y hay otras, las mejores, donde como dúo son espectaculares y derrochan una sensualidad cautivadora. Este elenco se apropia de la cinta y la elevan más allá de lo que su director y guionista habrían logrado con otros actores.
Código Negro es una película extremadamente sencilla, un regreso al cine de espías que recuerda más a los inicios del género y que se agradece porque es un recordatorio de que a veces lo único que una película necesita es un poco de ingenio, gente sensual y una historia fascinante, nada más que eso. Sí eso te parece que es suficiente para que pases un buen rato en el cine entonces es prácticamente obligatorio que vayas a verla.
Título original: Black Bag
Dirección: Steven Soderbergh
Guión: David Koepp
Elenco: Michael Fassbender, Cate Blanchett, Tom Burke, Marisa Abela, Regé-Jean Page, Naomie Harris y Pierce Brosnan
Cinéfilo, crítico, swiftie y procrastinador profesional.



