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El hubiera sí existe: una segunda mirada al tiempo y al amor

Un romance mexicano que gana con una segunda mirada.

Ana Serradilla y Christopher von Uckermann en una escena romántica de El hubiera sí existe
Revisita · Cine mexicano

El hubiera sí existe

Volver al pasado para recordar que la vida ocurre ahora.

2019Romance y ciencia ficciónUna segunda mirada
Imagen: Videocine · Fuente original

“Comienza a hacer lo que quieras hacer ahora. No estamos viviendo en la eternidad. Solo tenemos este momento, brillando como una estrella en nuestra mano y derritiéndose como un copo de nieve”.

Marie Beynon Ray · traducción al español de una frase habitualmente atribuida a Francis Bacon.

Es difícil encontrar películas mexicanas que rompan con las temáticas clásicas del cine nacional.

Incluso, es difícil encontrar propuestas mexicanas que rompan con el elenco que ya hemos visto durante muchos años.

Pero hay por ahí, de vez en vez, películas que rompen un poco el molde y nos entregan propuestas que se salen de la caja. Algunas, además, terminan resonando de otra manera cuando las volvemos a ver después de lo que vivimos en 2020 con la pandemia de la COVID-19.

Este es el caso de El hubiera sí existe, una película romántica mexicana protagonizada por Ana Serradilla y Christopher von Uckermann.

Tuvimos la oportunidad de reseñarla en 2019, cuando se estrenó, pero hoy toca una revisitada y, en lo personal, creo que podría valorarla mucho mejor que en aquellos años.

Siempre que la vuelvo a ver, recuerdo que me gusta mucho y que podría entrar en mi top de películas mexicanas favoritas. No porque sea una joya cinematográfica, sino porque, al jugar un poco con ciencia ficción y drama, construye un recorrido que no busca impresionar a cada momento ni se toma sus ocurrencias demasiado en serio. Aun así, encuentra una justificación emocional para explicar por qué la historia marcha como debe y por qué sus personajes enfrentan esos conflictos.

01 / REVISITA

¿De qué trata El hubiera sí existe?

Elisa es una mujer que vive sin tomar demasiados riesgos, hasta que recibe la visita de su versión del futuro. La joven trabaja en una empresa de filtros de agua y mantiene su vida dentro de una rutina que parece protegerla de cualquier sobresalto. Ofelia Medina interpreta a esa Elisa mayor que llega para empujarla a tomar decisiones que lleva tiempo posponiendo.

En el futuro de la película, los viajes en el tiempo ya son posibles, pero no están al alcance de cualquiera: hacen falta recursos, contactos o estar dispuesto a pagar un precio tan absurdo como donar un riñón. Es ahí cuando Elisa decide viajar al pasado y tratar de darle un giro a su vida.

El punto de partida tiene algo de fantasía y algo de esa conversación que todos hemos tenido con nosotros mismos: qué le diríamos a la persona que fuimos si pudiéramos explicarle lo que viene. El guion de Adriana Pelusi convierte esa posibilidad en el impulso para que Elisa se mueva, se equivoque y descubra qué quiere hacer con su presente.

Ana Serradilla y Ofelia Medina interpretan a Elisa en dos momentos de su vida
Elisa y su versión del futuro · Videocine · Fuente original
02 / REVISITA

Una comedia romántica que se permite jugar

La dirección corre a cargo de Luis Eduardo Reyes, quien ya había trabajado en la comedia romántica con Amor letra por letra y en la comedia con Una mujer sin filtro. Aquí conserva situaciones reconocibles del género: la competencia en la oficina, los malentendidos sentimentales y los familiares que se meten donde nadie los llamó.

Y vale la pena hacer una precisión sobre mi punto de partida: el cine mexicano tiene muchas más temáticas y propuestas que las que suele mostrar su comedia comercial más visible. Es dentro de ese terreno donde esta película me resulta una variación agradable. Tampoco presenta un elenco desconocido; lo que me gusta es cómo utiliza a sus actores dentro de una mezcla de géneros que les permite moverse un poco de lo habitual.

El viaje temporal no exige que nos sentemos con una libreta a resolver paradojas. Sus reglas funcionan principalmente como un detonador de los conflictos personales. La película no desarrolla todas las posibilidades de ese recurso, y ahí también está una de sus limitaciones: quien busque una historia centrada en la mecánica del tiempo encontrará una propuesta mucho más interesada en el romance.

En mi caso, esa decisión funciona porque mantiene el foco en Elisa. Lo que importa es observar cómo cambia su relación con lo que teme, con las personas que la rodean y con las decisiones que creía tener resueltas. La ciencia ficción le da permiso para confrontarse consigo misma de una forma literal.

03 / REVISITA

Ana Serradilla y Christopher von Uckermann encuentran la conexión

Las actuaciones son cumplidoras. En general, el elenco permite que cada personaje tenga su espacio, aunque varios secundarios están ahí para mover la historia más que para desarrollar un arco propio.

Ana Serradilla cumple con esa parte de ser la compañera que compite con su rival de oficina y que, aunque inicialmente lo rechaza, logra conectar con él conforme avanza la película. Elisa necesita salir de la comodidad de su rutina para reconocer lo que siente, y la interpretación acompaña ese proceso sin convertir cada descubrimiento en un gran discurso.

Christopher von Uckermann, por otro lado, es el personaje más orgánico y con el que yo logré conectar durante la mayor parte de la película por la naturalidad de su actuación. Su manera de relacionarse con Elisa ayuda a que el vínculo resulte cercano. Me interesa más lo que construyen al compartir una escena que la expectativa de llegar al siguiente momento romántico.

Ofelia Medina tiene una función decisiva: encarnar a una mujer que ya conoce las consecuencias de ciertas decisiones y que, aun así, sigue cargando con sus propias emociones. El encuentro entre ambas Elisas le da a la premisa su dimensión más humana.

Elenco de El hubiera sí existe reunido alrededor de una mesa
La convivencia y los personajes secundarios acompañan el recorrido de Elisa · Videocine · Fuente original

Los padres de Elisa, interpretados por Claudia Ramírez y Antonio de la Vega, si bien son incidentales, me gustaron mucho. Ese toque hippie que representan y la naturalidad de sus actuaciones hacen que sus intervenciones no me resulten incómodas. En otras comedias mexicanas, el chiste termina tan exagerado que muchas veces acabo preguntándome qué hago viendo eso. Acá disfruté su presencia.

El reparto se completa con José Carlos Femat, Esmeralda Pimentel, Cynthia Rodríguez, Leonardo de Lozanne y Nico Galán. No todos tienen el mismo desarrollo, pero ayudan a formar el entorno laboral, familiar y afectivo del que Elisa necesita salir para mirar su vida con otros ojos.

04 / REVISITA

Rodrigo Dávila y una música que empuja la emoción

La música de Rodrigo Dávila es otro de los elementos que disfruté a lo largo de la película. Sus composiciones tienen el corazón y la fuerza suficientes para llevar el argumento más allá de las actuaciones. Hay momentos en los que la emoción también depende de lo que estamos escuchando, de cómo se sostiene una espera o de cómo cambia el peso de una escena.

Conviene distinguir esa música de las canciones que integran la banda sonora. El material de estreno también reúne nombres como Daniela Aedo, Alexander Acha, Anni B Sweet y el propio Christopher von Uckermann. Esa combinación acompaña el tono romántico de la película, mientras que el trabajo de Dávila es uno de los aspectos que más permanecen conmigo después de verla.

Es de esos compositores cuyo trabajo no todo el mundo identifica de inmediato, pero que merece una escucha aparte. Después habrá oportunidad de dedicarle un artículo particular; por ahora, me quedo con la manera en que su música ayuda a que esta historia encuentre su emoción.

05 / REVISITA

Lo que cambia al verla después de 2020

Hay otro detalle que me llamó la atención al revisitarla: sus comentarios sobre el futuro y la posibilidad de la extinción de la humanidad se sienten distintos después de la pandemia. En 2019 podían escucharse como parte de una ocurrencia dentro de una comedia con viajes en el tiempo; hoy, para mí, tienen otra resonancia.

Esa asociación pertenece a esta revisita. No significa que la película haya anticipado de manera comprobable la COVID-19. Es nuestra experiencia posterior la que cambia la forma de escuchar esas líneas y la que vuelve más cercana su preocupación por el tiempo que creemos tener disponible.

El desenlace, sin embargo, llega por otro lado que nada tiene que ver con eso. Y prefiero no adelantarlo, porque conocer de antemano cada revelación le quitaría parte de la emoción al recorrido.

Ana Serradilla y Ofelia Medina caminan juntas en El hubiera sí existe
Volver a una película también cambia la manera de leer sus personajes · Videocine · Fuente original

¿Vale la pena volver a verla?

Si bien el cierre es previsible, la historia nos lleva por buen camino para que se nos haga un pequeño gran nudo en el estómago al entender lo que está pasando con sus protagonistas. Saber hacia dónde puede ir un romance no impide que nos importe cómo llega hasta ahí.

La película conserva limitaciones: utiliza convenciones de la comedia romántica, varios personajes secundarios podrían tener mayor desarrollo y sus viajes temporales ofrecen más posibilidades de las que termina explorando. En esta segunda mirada, esas reservas pesan menos para mí que la conexión con sus protagonistas y el efecto de su música.

El hubiera sí existe es una comedia romántica mexicana que recomiendo volver a ver, sobre todo si disfrutan las historias que mezclan un poco de ciencia ficción con conflictos cotidianos. No necesita convertirse en una película perfecta para ganarse un lugar entre las que uno quiere revisitar.

Yo siempre termino recordando que me gusta mucho. Por el vínculo entre Serradilla y Uckermann, por esas intervenciones de los padres de Elisa que sí me hacen disfrutar la comedia y por una historia que encuentra emoción en algo que todos entendemos: las decisiones que dejamos para después. Acá el hubiera sí existe. El tiempo para hacer algo con nuestra vida, en cambio, sigue pasando.

Póster oficial de El hubiera sí existe con Ana Serradilla y el elenco
Póster oficial de El hubiera sí existe · Videocine · Fuente original

Ficha técnica y reparto

TítuloEl hubiera sí existe.
País y añoMéxico, 2019.
DirecciónLuis Eduardo Reyes.
GuionAdriana Pelusi.
Duración90 minutos, según la ficha de prensa.
Géneroscomedia romántica, drama y ciencia ficción.
FotografíaAlejandro “Fido” Pérez Gavilán.
EdiciónCamilo Abadía.
Diseño de vestuarioAra Rubio.
Diseño de producciónConnie Martz y Christian Gallardo.
Diseño de sonidoRodolfo “Rudolf” Romero y Emmanuel Romero.
MúsicaRodrigo Dávila.
ProducciónJorge Aragón, Pablo Martínez de Velasco y Candy Alvarado, según la ficha de Videocine.
ProductoraNodancingtoday.
DistribuciónVideocine.
Estreno en México25 de diciembre de 2019.
RepartoAna Serradilla, Christopher von Uckermann, Ofelia Medina, José Carlos Femat, Claudia Ramírez, Esmeralda Pimentel, Cynthia Rodríguez, Antonio de la Vega, Leonardo de Lozanne y Nico Galán.

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