Lo mejor de lo que vimos en FICUNAM 14
De la gran selección de esta última edición del FICUNAM, estas son algunas de las películas que más nos cautivaron.
En el FICUNAM siempre se ve cine de lo más original, innovador, contra-corriente, películas que por estas mismas características en su gran mayoría no obtienen la mejor distribución posible, algunas incluso corren el peligro de no volverse a ver fuera del circuito de festivales. Por eso vale la pena hablar de las mejores películas que pudimos ver en la decimocuarta edición de este festival que concluyó exitosamente la semana pasada con la esperanza de que algún día te cruces con una de ellas y no dejes pasar la oportunidad de que te cautiven.
Aggro Dr1ft
Si existe tal cosa como el cine troll, entonces Aggro Dr1ft es uno de sus mejores ejemplares. Harmony Korine regresa con esta película filmada con cámaras infrarrojas e intervenida con rotoscopia que no es nada más que un relato absurdo sobre un asesino profesional que se está preparando para su misión más difícil y también la última, para por fin dedicarse a su familia. Aggro Dr1ft está escrita con la sensibilidad de un adolescente que disfruta de videojuegos como GTA o Call of Duty e incluso llega a lucir como una cinemática, solo que contiene elementos mucho más fantásticos que esos juegos. Podría sonar genial, pero su narrativa no es nada convencional y su ritmo es pausado, por lo que resulta en una contradicción gigante que para algunos será aún más interesante de lo que podría ser si tuviera una estructura tradicional, pero para otros se convertirá en una experiencia absurda, tediosa y pedante, un total desperdicio de tiempo. Quien se deje llevar por su estupidez, pasará un excelente rato.
Dahomey
Entre finales del siglo 19 e inicios del siglo 20, los invasores franceses saquearon el Reino de Dahomey, llevándose con ellos miles de tesoros de suma relevancia para su cultura. En 2021, Francia permite el regreso de tan solo 26 piezas a su lugar de origen, lo que hoy en día es la República de Benín, suena al inicio de una reparación, pero ¿Qué significa esto para la gente de Benín? Eso es lo que explora este documental de Mati Diop. A partir de la perspectiva de estas piezas, Diop nos muestra todo el proceso que estas tienen que pasar; desde el desmonte de un museo en París hasta ser exhibidas en un nuevo museo en Benín. Con una narración podemos escuchar el aparente descontento de estas piezas de llegar a una tierra que ahora parece desconocida, con un pueblo diferente, y el sentimiento parece ser mutuo pues Diop se adentra en discusiones entre estudiantes e intelectuales sobre las implicaciones de este acto de reconciliación. ¿Lo es? ¿O es otra forma en que un país colonizador puede seguir acertando su poder? Un asunto que en papel suena sencillo, pero en práctica no lo es, lo más importante es que la reflexión continúa.
Abiding Nowhere
Desde un bosque hasta Washington D.C y otros lugares reconocidos y otros comunes, un monje camina lentamente sin aparente rumbo, mientras que un hombre deambula en su día regular. Para nadie que siga el trabajo de Tsai Ming-liang será sorprendente encontrarse con esta propuesta que pone a prueba la idea de cine lento, pues esta es la décima entrega la serie conocida como ‘Caminante’; la tercera como largometraje. El constante colaborador de Tsai, Lee Kang-Sheng, interpreta de nuevo a este monje que camina lentamente con precisión y aunque estos movimientos pueden captar nuestra atención, es en realidad los entornos que cruza lo que se vuelve mucho más interesante. El contraste de este monje ante los peatones que pasan confundidos al percatarse de su presencia o que simplemente lo ignoran, el estado de las calles, todo lo que podemos encontrar en ellas; es como si gracias a la presencia de este inusual personaje por fin podemos detenernos a observar de verdad lo que se encuentra en el entorno. Cualquiera que vea la cinta puede sentir cierta resistencia a dejarse llevar por las imágenes de Tsai, pero quien entre en su trance descubrirá que el tiempo se ha detenido, la vida va más lento, el cuerpo se ha relajado y hay paz en el interior.
Las Cosas Indefinidas
La directora María Aparicio se llevo el Pluma de Plata a Mejor Dirección por su trabajo en esta cinta en la que sigue a Eva, una editora que luego de haber perdido a su mejor amigo y principal colaborador, también ha perdido su pasión por el cine. Sin embargo al trabajar en un documental sobre la ceguera con su asistente Ramiro encuentra una posibilidad de regresar a su vocación. Aparicio ha creado una de las meta-ficciones más interesantes de los últimos años pues siendo una película enfocada a la labor de la edición, mientras se va trabajando el material dentro de la ficción, la propia película se ve afectada por las mismas técnicas de montaje. Pero incluso por encima de ese fascinante juego con la ficción, se encuentra una sensibilidad y empatía profunda por parte de la cineasta hacia sus personajes, Aparicio de verdad cree lo que uno de ellos dice, las películas son más generosas de lo que pensamos. Las Cosas Indefinidas es en efecto una película generosa, de esas que tanto para sus realizadores como a la audiencia puede ser un abrazo reconfortante.
El Mirador
El director Diego Hernández regresa a FICUNAM con esta comedia que sigue el día a día de Annya y Guillermo, dos aspirantes a actores en sus respectivos trabajos con los que tratan de levantar sus carreras, ella es una conductora de Uber y él comienza a trabajar en un call center. Cuando Annya conoce a un director de cine que está buscando a los protagonistas de su nueva película, puede que la suerte de ambos cambie. Esta película compuesta de viñetas nos muestra una realidad en la que se encuentra una buena parte de los aspirantes a artistas en México, que con una perspectiva semi-distanciada nos convierte en testigos de cada escena (haciendo justicia a su título) y nos hace empatizar con sus personajes al posicionarnos a su mismo nivel. Sumado eso a los momentos documentales sobre la experiencia de la gente de Tijuana en tiempos de violencia, El Mirador se convierte en un perfil de lo que fue y lo que es un lugar y su gente, nos recuerda la posibilidad de que las cosas siempre pueden mejorar y quizá ese es el sentimiento con el que Hernández nos quiere dejar sin caer en un optimismo falso. Es la realidad, las cosas mejoran.
Pequeñas Horas de la Noche
Probablemente una de las películas con una propuesta estilística más radical de lo que vimos en esta edición de FICUNAM. En Singapur a finales de los años 60’s, una mujer se encuentra encerrada y un hombre la interroga ¿Con qué fin? Esa interrogante queda abierta durante casi todo el metraje de Pequeñas Horas de la Noche, pues el director Daniel Hui ha construido una película cuya intención es replicar la experiencia de una persona que está siendo torturada psicológicamente. Entre excesos y total carencia de luz, Hui desorienta a la audiencia, la somete a un trance en el que pierde la capacidad de seguir el hilo a todo lo que sucede, el tiempo se deforma y en tan solo un par de horas han pasado años. Y mientras la personaje que tratamos de seguir pierde su identidad, la de Singapur también comienza a desvanecerse. Una experiencia complicada, que si bien su propósito es incomodar y confundir, en momentos el esfuerzo sobrepasa lo que la audiencia puede soportar.
A Spoiling Rain
Kutani es un director de cine pornográfico que se encuentra desempleado, situación que empeora cuando su novia aparece muerta junto a su mejor amigo en lo que parece un acto de asesinato/suicidio. Incapaz de pagar su renta, Kutani hace un trato con su casero en el que deberá amenazar a otro inquilino para abandonar su hogar y así se le perdonará la renta de algunos meses. Siguiendo esas órdenes, Kutani conoce a Iseki, un guionista de la misma industria también desempleado, ambos se sientan a beber y compartir historias, sin saberlo, de la misma mujer. Con los últimos días de una industria en decadencia como fondo, el director Haruhiko Arai sigue a dos hombres que representan la miseria de la masculinidad, un castigo auto infligido del que los hombres ignoran sus causas incluso en los momentos cuando la reflexión se ofrece a sí misma explícitamente. Con estas conversaciones entre sus personajes presentadas en un sombrío blanco y negro y su contraste con los flashbacks en colores vibrantes, Arai crea un ambiente de melancolía que hunde más y más a sus personajes, embriagados por su amor perdido y las grandes cantidades de alcohol que consumen; si no hay reflexión, al menos hay arrepentimiento. ¿Qué tan tarde es para cambiar la historia? Muy tarde, pero después de un clímax sexualmente explícito donde las dinámicas de poder se voltean y una epifanía se manifiesta, Arai nos dice que el cine siempre ofrecerá la oportunidad de contar nuestras historias como quisieramos que sucedieran, no como sucedieron.
Yurei
Sumie García, cineasta mexicana de descendencia japonesa realiza este documental en el que pretende conocer la historia de las diversas comunidades de migrantes japoneses que llegaron a lugares como Chiapas, Baja California, Veracruz y la Ciudad de México, donde se asentaron y junto a los locales formaron nuevas comunidades mixtas de las que sus tradiciones al día de hoy se siguen realizando. En el día a día de la gente, García captura la esencia de estas comunidades que a pesar de tener una rica cultura, no son realmente reconocidas en el país y tal vez un fragmento oscuro de su historia nos puede explicar por qué. Para hacer este retrato de su gente, García debe conocer toda su historia y en ella, a través de varios testimonios, encuentra un periodo de tiempo en el que las comunidades japonesas fueron desplazadas a un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. García cuenta fragmentos de historias de sobrevivientes que por años mantuvieron guardadas, un pasaje vergonzoso de la historia de México que al parecer se ha tratado de olvidar y que gracias a la labor de esta cineasta ya no podrá ser ignorado. Cualquiera que hayan sido sus intenciones iniciales, García termina por hacer el retrato de un pueblo que ante las adversidades, sigue trascendiendo de generación en generación.
Cinéfilo, crítico, swiftie y procrastinador profesional.








