‘Desafiantes’: Amor, sexo y deporte ¿Cuál es la diferencia?
Luca Guadagnino explora como las relaciones físicas y emocionales se relacionan con el deporte.
Desafiantes | Reseña
El deporte es un juego de poder, una demostración de valores morales y aptitudes físicas, hay pasión, hay tensión palpable entre los contrincantes que se convierten en expresiones físicas; hay sudor, lágrimas, gritos y suspiros. Está a la vista de todos, pero entre jugadores lo que hay es una relación más intima, una conexión y entendimiento que lleva al mejor desempeño de cada uno. Ahora puedes volver a leer ese párrafo cambiando la palabra deporte por las palabras sexo o amor ¿Sigue teniendo sentido? Esa es la premisa de Desafiantes, la nueva pelicula del atrevido director Luca Guadagnino que combina el deseo con el juego del tennis.
En 2019, en la final de un torneo Challenger se enfrentan Art Donaldson y Patrick Zweig. Un partido de tennis que luce como cualquier otro, sin embargo del que conoceremos su amplio trasfondo al ir 13 años atrás, cuando Art y Patrick eran adolescentes y conocieron a la prometedora jugadora Tashi Duncan, de quien ambos se enamoran y que llegará a cambiar su amistad. A lo largo del partido iremos descubriendo que hay mucho más en juego que un simple campeonato.
El tennis es un deporte que le gusta a mucha gente, pero no la suficiente como para estar al nivel del futbol, ni soccer ni americano, como para decir que es un deporte que mueve masas. A simple vista solo se trata de dos personas que golpean una pelota de un lado a otro hasta que una de ellas no logra dar el golpe, Luca Guadagnino lo sabe muy bien y quizá ni el tenga tanto interés en este juego desde la perspectiva exterior en la que la mayoría le observamos. Por eso el cineasta hace lo más que puede para aprovechar la estructura no lineal del guión de Justin Kuritzkes que constantemente va saltando entre líneas de tiempo, contando eventos que de alguna manera se responden entre sí, conversaciones que fluyen con la misma rapidez que la de una pelota que va de raqueta en raqueta o con la tensión de un saque que no sabes si será exitoso o no. Guadagnino no solo busca la forma de hacer que el tennis se vea más emocionante que nunca, sino que el desarrollo de un triángulo amoroso se convierta en una experiencia cinematográfica energética.
¿Quién ama a quien? ¿Quién quiere jugar (en muchos sentidos) con quien? ¿Quién odia a quien? Y ¿Por qué? Guadagnino nos transmite esas emociones entre el trío protagonista a través de sus intimas imágenes y su intrépido montaje, la música original de Trent Reznor y Atticus Ross, todo esto en conjunto planta al espectador en los pies de casa personaje y nos expresa lo que están sintiendo sin la necesidad de que lo expresen verbalmente. Pero esto no funcionaría sin la presencia de los tres actores protagonistas, Mike Faist y Josh O’Connor comparten una química que pocas veces se ve entre hombres en el cine ¿amistad? ¿amor? ¿deseo? Lo que estos actores transmiten trasciende esos conceptos, es un verdadero deleite verlos juntos en pantalla. Y luego entra Zendaya a romper esta conexión, como debería, pues su personaje es un imán que atrae con fuerza a estos hombres y así como ella dirige el rumbo de sus vidas, la actriz es capaz de tomar el liderazgo de la cinta. Así como Art y Patrick quedan fascinados y a la merced de Tashi, el público hace lo mismo con Zendaya, pues su interpretación es cautivadora aún cuando se trata de una personaje bastante gris.
A lo largo de la cinta, Guadagnino sigue buscando como se ve el tennis en su mejor forma y lo mismo para el amor y el deseo, pero tarde o temprano la conclusión es clara, que intentar conseguir la pureza en cualquiera de este tipo de relaciones no puede suceder cuando se les observa por separado. Por eso la secuencia final es un impresionante momento de catarsis, es el punto donde las líneas se borran y las mismas expresiones de amor y atracción se presentan en el juego, es cuando la necesidad de dominar o ganar se vuelve menos importante porque la conexión con el contrincante, o mejor dicho compañero, es la prioridad. Cuando emociones más profundas se combinan en el deporte, este se encuentra en su mejor forma y por la manera en que Guadagnino lo retrata, el cine también.
Desafiantes es una película que tal vez no será del gusto de todo público, tienes que mínimo querer ver a gente atractiva sintiendo atracción entre ellas, quizá cierto interés por el tennis, olvidarte de la prudencia y la moral por un rato; tener una mente abierta en general para dejarte absorber por la sensualidad y energía de esta película. Desafiantes es mucho mejor experimentada cuando se está en una sala de cine, sin embargo su poder va a permanecer cuando salga de estas y probablemente llegará a ser una película de culto en unos cuantos años.

Título original: ChallengersDirección: Luca Guadagnino
Guión: Justin Kuritzkes
Elenco: Zendaya, Josh O’Connor, Mike Faist, Darnell Appling, Nada Despotovich y Burgess Byrd
Cinéfilo, crítico, swiftie y procrastinador profesional.


