“Los Sueños de Lynch”: ocho películas de David Lynch regresan a Cinépolis
El ciclo reúne ocho títulos de su filmografía y devuelve a pantalla grande desde “Eraserhead” hasta “Inland Empire”.
Hay películas que funcionan perfectamente en una televisión. Con David Lynch la ecuación suele complicarse: el sonido, las texturas, los rostros detenidos unos segundos más de lo cómodo y esos espacios que parecen existir a medio camino entre un recuerdo y una pesadilla ganan otra escala cuando la sala se queda a oscuras.
Cinépolis +QUE CINE está recuperando precisamente esa dimensión con “Los Sueños de Lynch”, un ciclo que reúne ocho títulos de su filmografía y permanecerá en cartelera del 6 de agosto al 8 de septiembre de 2026.
La selección atraviesa casi tres décadas de su trabajo, desde la áspera fotografía industrial de Eraserhead hasta el laberinto digital de Inland Empire. Una manera bastante apropiada de revisar a Lynch: entrar por una puerta y aceptar que probablemente la salida estará en otro edificio.
“Eraserhead” y “Twin Peaks” abrieron el ciclo
Las primeras dos películas programadas son Eraserhead (1977) y Twin Peaks: Fire Walk with Me (1992), con funciones del 6 al 12 de agosto.
Eraserhead, su primer largometraje, convirtió la ansiedad doméstica, la paternidad y un paisaje industrial casi deshumanizado en una película que sigue siendo difícil de confundir con cualquier otra cosa.
Fire Walk with Me, por su parte, regresa a los últimos días de Laura Palmer y lleva el universo de Twin Peaks hacia terrenos mucho menos amables que los de la serie televisiva.

Las ocho películas de “Los Sueños de Lynch”
Eraserhead
La ópera prima de Lynch y uno de sus trabajos más directamente asociados con el cine de culto.
The Elephant Man
La historia de John Merrick, probablemente una de las películas más accesibles emocionalmente dentro de su filmografía.
Blue Velvet
La fachada de una pequeña comunidad estadounidense comienza a resquebrajarse hasta revelar algo mucho más turbio debajo.
Twin Peaks: Fire Walk with Me
La historia previa a la muerte de Laura Palmer y una pieza central para entender el costado más oscuro de Twin Peaks.
Lost Highway
Identidad, memoria y realidad empiezan a perder sus límites dentro de uno de los relatos más fragmentados de Lynch.
The Straight Story
Una historia de reconciliación familiar mucho más serena que el territorio al que suele asociarse al director.
Mulholland Drive
Sueños, Hollywood, identidad y deseo organizados bajo una lógica que parece sencilla hasta que deja de serlo.
Inland Empire
Su último largometraje para cine y uno de sus trabajos más radicales, donde actuación, personaje y realidad dejan de respetar fronteras.
Cinépolis confirmó los ocho títulos, aunque el material de prensa no establece un calendario individual de exhibición para las seis películas posteriores a Eraserhead y Fire Walk with Me. El ciclo completo concluye el 8 de septiembre.
Tráiler de “Los Sueños de Lynch”
El cine de Lynch vuelve a pedir una sala oscura
La selección también permite comprobar lo difícil que resulta encerrar a Lynch únicamente bajo la etiqueta de “surrealista”. Ahí conviven drama biográfico, melodrama, thriller, terror, road movie y experimentación digital, unidos por su forma de observar la identidad, el deseo y aquello que se esconde detrás de superficies aparentemente normales.
Volver a estas películas en cine tiene sentido por razones muy concretas. Lynch trabajaba con el sonido y la imagen como elementos narrativos, no como simple acompañamiento. Una lámpara que zumba, una habitación demasiado oscura o una canción escuchada en el momento incorrecto pueden cargar tanto peso como una línea de diálogo.
Ese tipo de detalles sobreviven en casa, pero una sala ayuda a que sea bastante más difícil escapar de ellos.
¿Hasta cuándo estará el ciclo de David Lynch en Cinépolis?
“Los Sueños de Lynch” estará disponible hasta el 8 de septiembre de 2026 dentro de Cinépolis +QUE CINE. La disponibilidad y los complejos participantes pueden consultarse mediante los canales oficiales de Cinépolis y la aplicación Cinépolis GO.
Para quienes nunca han visto una película de Lynch en pantalla grande, el ciclo funciona también como una rara oportunidad de encontrarse con su cine en el contexto para el que muchas de estas obras fueron concebidas: sin botón para revisar el celular, sin otra pestaña abierta y con una pantalla lo suficientemente grande como para que esa cortina roja empiece a sentirse sospechosamente cercana.


