¿Cuánto serías capaz de soportar para que tú y tu mejor amigo sobrevivieran? ¿Y si ese mejor amigo, fuera tu mascota?
David Ayer no ha parado en su labor como director, pero desde su éxito con público y crítica con Corazones de acero (Fury) y el descalabro que significó Suicide Squad (2016), no ha vuelto a aquel esplendor que demostró con la cinta bélica encabezada por Brad Pitt. Trabajando nuevamente con este último, parece que Ayer ha dado en el clavo nuevamente, ¿lo habrá logrado?
James (Brad Pitt) es un soldado que lleva un par de años retirado del campo de batalla. Buscando un poco de paz y conexión con el mundo, se encuentra recorriendo Alaska en compañía de su fiel amigo y compañero Odín, un perro que también es ahora un veterano como él y que le hizo en compañía en distintas misiones. Pero aunque parezca que se han alejado del peligro, la vida les tiene reservada la más difícil de sus batallas.
Vamos a ser honestos, siempre que una mascota, especialmente un perro, se encuentra en peligro o sufre de alguna forma en una cinta, son pocos los insensibles que se quedan indiferentes ante tales desdichas. Y El corazón de la bestia trata precisamente de eso, de ver cómo una y otra y otra y otra vez, la vida de James y Odín se encuentra en riesgo. La premisa de la más reciente película de Ayer es sencilla y hablar de ella sería contarles mucho de lo que sucede, por lo que es mejor enfocarnos en sus diversos componentes.

Lo que si puedo decir del guion es que este a pesar de su sencillez, encuentra momentos para estrujar el corazón o para explorar esos vínculos entre humano y animal que muchas veces, son más fuertes que cualquier otro. Y aunque lo hace de manera correcta, no se aleja de muchos de los vicios comunes para hacer de estas escenas un momento para llorar. Aún con esto, se agradece que dichos momentos estén encuadrados en una fotografía que captura la belleza, la majestuosidad y obviamente, la amenaza de algunos escenarios en Alaska, atinado trabajo de Mauro Fiore. También aplaudo el espléndido score de Jared Michael Fry, cuyas partituras se sienten naturales, sobre todo en cierta escena hacia el final de la película.
Ayer logra trabajar muy bien el ritmo de la historia, y a pesar de que llega un momento en el que llegas a pensar que es imposible que todas esas cosas le estén pasando a una sola persona, todo se mantiene creíble y se resuelve de forma satisfactoria. Mucho de esto se debe a la buena mano en el director para llevar a Pitt a los lugares correctos, se nota la sinergia de la dupla, tal como ya lo habían demostrado con Fury. El protagonista hace uso de todo su cuerpo, gestos y emociones para lograr momentos de tensión y también para esos ratos de paz en los que la conexión con su mascota se vuelve palpable. Y aquí aprovecho para hablar de las verdaderas estrellas de la película, los cuatro perro que interpretaron a Odín. Nunca se nota que no es solo un perro el que aparece en pantalla, aplausos para adiestradores y director. Usar animales reales es de agradecerse y aquí lo hacen de maravilla, sufres al igual que James cada vez que Odín está en peligro.
Aunque hablando de animales, también es preciso mencionar varios tropiezos pequeños con el CGI al mostrarlos en pantalla. Aunque son momentos breves y no te sacan de la cinta, sí son notorios y ensucian un poco las escenas. Y continuando con puntos débiles, también están esos momentos de puro patriotismo y propaganda, que afortunadamente también son contados y no restan a la experiencia, la cual se centra principalmente en demostrar la fortaleza del espíritu ante los obstáculos que nos separan de nuestras metas. Y a esto, también podría añadir que otra capa de su historia también pretende mostrar la belleza y el peligro de la naturaleza, aquella que se debe apreciar y respetar a partes iguales.

Podemos concluir que aunque El corazón de la bestia no es una cinta tan sobresaliente, sí es el trabajo más destacado de David Ayer desde 2014, logrando una emocionante y enternecedora historia de supervivencia que conmoverá a muchos, especialmente a los amantes de los caninos. Aunque también nos recordará que la naturaleza esconde belleza y peligro por igual.
Dirección: David Ayer
Guion: Cameron Alexander
Fotografía: Mauro Fiore
Score: Jared Michael Fry
Elenco: Brad Pitt, J.K. Simmons, Anna Lambe


