El cine de dinosaurios nos ha dado sorpresas a lo largo de los años, siendo el principal exponente del mismo Jurassic Park de Steven Spielberg, cinta que ha servido como inspiración a distintos cineastas, uno de ellos, el oriundo de Michigan, David Robert Mitchell, reconocido por cintas como It Follows y Under the Silver Lake. La primera resultó ser un éxito en su momento y la segunda pasó un tanto desapercibida tras su estreno, pero con el tiempo se ha hecho de un grupo de fans.
Ahora el director regresa con El Final de la Calle Oak, cinta la cual se aleja un tanto de lo propuesto previamente en su filmografía, en donde, lejos de caer en clichés o hacer un homenaje a la cinta de Spielberg, se presenta como una historia sencilla pero efectiva, con dinosaurios que llenan toda la pantalla, y si bien, no es una propuesta que viene a revolucionar el género, si es una que te mantendrá entretenido.

En su inicio, El Final de la Calle Oak parece plantearse como un episodio de The Twilight Zone, todo en medio de un tranquilo vecindario suburbano, Lejos de recurrir al ya gastado elemento de la nostalgia para conectar con el espectador, Mitchell opta por un camino más simple para presentar a la familia Platt, y tras unos minutos, nos introduce en el principal conflicto de estos personajes liderados por Ewan McGregor y Anne Hathaway.
Greg (McGregor) es el padre de esta familia, y al momento está atravesando por una crisis económica, elemento que pone a prueba su matrimonio con Denise (Hathaway), quien es una aspirante a escritora. Por otra parte, están sus hijos, Audrey (Maisy Stella) y Brian (Christian Convery), los cuales fungen como la representación de la rebeldía adolescente en medio del caos por el que pasan sus padres.
Sin embargo, todo cambia cuando una noche Brian nota una extraña luz, que trae consigo misteriosas apariciones en el vecindario. Este elemento ocurre una vez más y en un abrir y cerrar de ojos, toda la calle es transportada a un espacio en donde los dinosaurios y otras especies prehistóricas parecen habitar, llevando a la familia a entrar en un modo supervivencia mientras intentan averiguar cómo regresar todo a la normalidad.

El Final de la Calle Oak es una historia intensa y frenética, que más allá de ponerse a cuestionar la serie de interrogantes que plantea en su premisa, opta por darle un mayor enfoque a la acción, con varias escenas ofreciendo emocionantes momentos en donde los dinosaurios se convierten en los mayores rivales para todos los habitantes de este vecindario. Este elemento, aunque divertido, puede volverse un tanto repetitivo al seguir una serie de pasos establecidos a lo largo de su guion: una criatura aparece, la familia se las tiene que ingeniar para escapar de ellas, el escape sucede y todo se mueve al siguiente escenario.
A pesar de ello, la tensión del filme logra atrapar con facilidad la atención del espectador a lo largo de sus 99 minutos y todo es gracias a la dirección de David Robert Mitchell, quien, junto con su director de fotografía, Michael Gioulakis. dan cátedra de cómo sacar mucho partido de poco con trucos sencillos de puesta en escena y composición para maximizar la narrativa visual. Saben cómo jugar con el encuadre y lo aprovechan al máximo para construir momentos llenos de suspenso e incluso de humor.
La propuesta no es del todo perfecta, y algunos recursos como la exploración del elemento fantástico o incluso algunas reglas sobre los viajes en el tiempo parecen ser utilizadas de una manera conveniente por el guion de Mitchell, algo que puede ser un arma de doble filo para el espectador, pues, dependiendo de tus expectativas, el resultado final podría sorprenderte para bien o para mal.

Por un lado, la mirada de Mitchell, siempre atenta a los detalles visuales y a la espectacularidad, puede desviarse ocasionalmente hacia momentos extravagantes que parecen no encontrar su lugar dentro de la historia, como ocurre con una conversación familiar marcada por el uso de lentes con diferentes graduaciones. Lo mismo sucede en el guion, con escenas tan particulares como el karaoke improvisado de Audrey en el auto mientras canta «Valerie» de Steve Winwood. Sin embargo, el principal inconveniente es que el dominio del tono por parte de Mitchell no siempre está a la altura de su ambición visual en El Final de la Calle Oak. La película puede saltar de la sinceridad al impacto y, en ocasiones, hasta terrenos casi psicóticos, aunque ese carácter impredecible también resulta, por momentos, extrañamente encantador.
Por su parte, uno de los motivos que hacen que la película pueda resaltar es su elenco, tanto Anne Hathaway como Ewan McGregor se divierten en sus papeles, muestran una gran disposición para dar vida a lo que sus personajes requieren. En el caso particular de Hathaway nos demuestra porque es una de las mejores actrices trabajando en la actualidad, demostrando el rango de emociones que su personaje desarrolla a lo largo de la película, mostrando terror y valentía ante los enfrentamientos con varios dinosaurios, hasta sorpresa al ver a dos de estos seres en un modo más… “amoroso”.
A pesar de sus defectos, El Final de la Calle Oak es una película con más aciertos, e incluso me atrevería a decir que es lo que las últimas entregas de la saga Jurassic Park quisieran ser: un filme carismático y lleno de emoción, ofrecidos bajo una óptica de destreza y descaro. Con esto, David Robert Mitchell nos demuestra que es uno de los mejores directores hoy en día.



