23 de septiembre de 2023

Definitivamente, una película de miedo, con secuencias más aterradoras que las anteriores, en conjunto de actuaciones genuinas y ediciones para nada ridículas.

André Øvredal, es el director estrella que le dio sentido a esta obra que es Drácula: Mar de Sangre, reconocido por más películas de terror como La morgue y Trol: la verdad detrás de la leyenda. Øvredal también es productor y guionista de varios filmes destacados, trabajo que ha sido reconocido con 17 premios ganados y 11 nominaciones, en festivales de terror y fantasía.

Además de ser noruego y sobresalir en el mundo cinematográfico, es un amigo cercano al director mexicano Guillermo del Toro, el cual ya habló sobre esta nueva versión del famoso vampiro, “¡hermosa, espléndida y salvaje!”, expresó su anterior compañero de trabajo.

Esta nueva adaptación del temible Drácula se aborda en el séptimo capítulo de la clásica novela de Bram Stoker, donde la bestia escondida entre las sombras acecha a una tripulación del barco Demeter. Tropa que pasa por noches demasiado oscuras en busca del monstruo que los está cazando poco a poco en su viaje para llegar a Londres. Destino que nunca alcanzaron.

La embarcación choca en el puerto de Whitby, con un capitán sin vida y amarrado al timón con un rosario en la mano, y sin ningún rastro de vida, ni de una tripulación que buscara ayuda para sobrevivir.

Por medio de las palabras del Capitán Elliot, que fue realizando un diario desde que salieron del puerto ruso de Varna, es que la historia describe la desaparición sin rastro de cada marinero a bordo, del miedo que fue consumiéndolos en plena noche y de cómo sintieron la ausencia de Dios en aquel navío.

En cada oración descrita por el capitán se siente un ritmo ascendente al final inevitable que tendrán que afrontar arriba del barco, detalle que se lleva gran parte de la película es que el parásito no deja ir a ninguna vida que se le ponga enfrente. Parte que debe ser muy reconocida en la historia, puesto que no te guía a un final esperanzador, feliz o convincente para un final feliz, en cambio, te muestra un verdadero monstruo.

A pesar de que el Doctor Clemens busca darle una respuesta a cada muerte y ataque que presenciaron, la pelea que da para sobrevivir y ayudar a los más posibles, no da buenos resultados, ya que Drácula no solo busca convertirse en su mayor incógnita, sino en el primer y único temor que tenga en la vida.

Sin duda, aborda diferentes perspectivas del terror y de la fe, a partir de un chef, un primer oficial, un niño, una mujer y un doctor, que junto a los demás marineros dan pie a que un vampiro logre causar un miedo genuino.

Una historia sin duda, bien ejecutada, principalmente por acertar en una edición limpia, sin excesos, sin sangre muy falsa o sobrepuestos de baja calidad, que dan vida a secuencias envueltas de suspenso y terror.

Junto con una buena adaptación de vestuarios para la época de los 1800 y un barco bien equipado, detallado en cada esquina y, encima con una banda sonora que te guía para un buen brinco, Drácula: Mar de Sangre se convierte en más que un paquete a entregar en Londres.

La película es como lo dijo Del Toro, espléndida.

Esta es una cinta que no debe pasar por alto por ser estrenada con anticipación a la época de Halloween, al contrario, logrará estar en boca de la mayoría por brindar una nueva versión cinematográfica del Conde, la cual deja de lado la bondad y consume cualquier destello de esperanza.


Título original: The Last Voyage of the Demeter
Dirección: André Øvredal
Guión: Bragi F. Schut, Zak Olkewicz
Elenco: Corey Hawkins, Aisling Franciosi, Liam Cunningham & David Dastmalchian.

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