Ser un superhéroe en La Ciudad que Nunca Duerme.

2018 fue un gran año para los videojuegos: Red Dead Redemption 2, Assassin’s Creed: Oddysey, God of War, Shadow of the Tomb Raider, y por supuesto, Marvel’s Spider-Man. Un gran año porque estos juegos se quedaron en memoria de los jugadores por una u otra razón.

Aunque Marvel’s Spider-Man salió en 2018 en 2020 apareció la edición de Juego del Año. Y con él, venían los tres DLC La Ciudad que Nunca Duerme. Tres capítulos enfocados en el bajo crimen de Nueva York, girando alrededor de personajes como Black Cat y Hammerhead.

El juego principal retrata muy bien lo de ser un héroe: Peter asume el rol con sus poderes arácnidos; Mary Jane está cansada de ser rescatada y mediante el periodismo, busca desenmascarar al crimen recolectando evidencias para encarcelar criminales; la tía May no tiene poderes, pero es la encargada de un refugio para gente sin hogar; y finalmente Miles Morales, que tras una tragedia decide ser un sidekick para May y ayudar en el refugio.

Incluso los villanos tienen sus retorcidos motivos de hacer el bien para la ciudad, pero terminan opacados por avaricia y venganza. La Ciudad que Nunca Duerme no se separa de dicha premisa.

ADVERTENCIA: La reseña a continuación contiene spoilers de la historia

En el primer capítulo, la historia se enfoca en Black Cat. En una misión secundaria del juego principal te guían a su escondite. Aquí ella regresa para ajustar cuentas y recuperar su libertad mediante un gran golpe a la mafia italiana. Sus motivos son egoístas. Durante la pequeña aventura ves como ella intenta seducir a Peter e inclusive lo manipula con éxito.

Ella es el fracaso del bien que Peter quiere ver en todos. Intentó redimirse y al final no pudo. Su lucha contra el crimen fue algo temporal. Peter está con la idea de ver el bien en todos y que pueden redimirse si usan sus habilidades para el bien. Pero Black Cat no.

Y tiene su explicación. El padre de Selina huyó, y le mintió todo el tiempo. Está sola. Y al final del capítulo, ella es víctima de su naturaleza.

El segundo capítulo se enfoca en el ascenso de Hammerhead, una especie de Frankenstein del crimen. Es invencible, es grande y es pura furia. Aquí el papel de la capitana Watanabe crece, y su evolución es genial. La historia en este capítulo se reduce al bien contra el mal. Quizá el más flojo argumentalmente.

Pero el tercero es oro. Enfocado en el regreso de Silver Saber a Nueva York y en su lucha por recuperar su material robado por la mafia. Ella y Peter crean una alianza para salvar Nueva York. Silver Saber triunfa donde Black Cat fracasa. Peter se puede adjuntar esa anotación a su favor. Ambos logran vencer a un Hammerhead más poderoso.

Pero… ¿Peter logra triunfar en esta historia? No. La Capitana Watanabe fue mandada con licencia médica para recuperarse de un episodio traumático. Ella y Peter hicieron equipo durante el juego entero y ahora esa relación se rompe. Quienes son fans de los cómics sabrán de antemano que la Capitana se convierte en Wraith, una vigilante violenta que asesina a los criminales. 

Peter al descubrir esto nota sus fracasos y triunfos. Eres testigo de ello. Toda esta trama amarga se equilibra con Miles Morales. Sus llamadas son lo mejor de esta historia. Está dando sus primeros pasos para convertirse en Spider-Man. Escuchas que está aprendiendo, tiene sus errores y tiene ganas de ser un superhéroe.

Este juego podría ser la mejor representación de lo que significa ser Spider-Man y como un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Lo vemos triunfar y fracasar. Pero ahora tiene una nueva responsabilidad: Miles.

Pero al final Miles es como nosotros. Tiene tantas ganas de balancearse por Nueva York y golpear a los malos. Pero durante la mitad del juego principal, ha hecho tanto bien por la ciudad como lo haría siendo Spider-Man. Y como dice la tía May, “si ayudas a uno, ayudas a todo el mundo”.

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