Es de mala suerte matar gaviotas.

El segundo largometraje del director Robert Eggers, luego de su aclamado debut La Bruja (The Witch). Con varias nominaciones y ganadora de diferentes premios internacionalmente, El Faro se ha puesto rápidamente entre una de las películas más notables del año.

Dos hombres están encargados de cuidar un faro ubicado en una isla desierta por varias semanas, sin embargo cuando la ayuda no llega y una feroz tormenta los acecha, ambos tratarán de mantener la cordura y reconocer lo que es real y lo que no.

Antes de escribir el guión junto a su hermano Max, Robert Eggers se impuso unas cuantas reglas para realizar esta película, sería en blanco y negro, presentada en el técnicamente extinto aspect ratio 1:19:1 (la imagen es un cuadrado casi perfecto), el audio en un solo canal, usando equipo tanto moderno como antiguo, con tal de que la película se vería como si hubiera sido realizada en los años 30’s. Además, Eggers no quería filmar en un estudio, frente a una pantalla verde, quería que todo fuera lo más realista posible, por lo que filmaron en Nueva Escocia, donde el equipo de filmación se enfrentó a fuertes vientos, lluvias constantes, mareas altas e incluso a las gaviotas que se robaban la comida. En pocas palabras, la realización de esta película fue un infierno para todos detrás y frente a la cámara, sin embargo, estas decisiones son cruciales para la película, pues la cruel atmósfera que requería el guión, no se habría logrado; el cual es hasta cierto punto, muy sencillo, pero pone a sus personajes en situaciones tan complicadas que no tendrían el mismo impacto si el agua del mar no fuera real, si las tormentas no fueran reales, si ni Pattinson ni Dafoe hubieran tenido que arriesgarse por cada escena, simplemente la experiencia no sería tan agotadora y desesperante.

El resto del guión se conforma por diálogo entre ambos personajes, además de numerosos monólogos, es aquí donde Pattinson y Dafoe obtienen más poder, este último incluso con una larga y exitosa trayectoria detrás de sí, ni él podría negar que este personaje fue un reto. Aunque basado en el estereotipo del marinero, es un personaje mucho más profundo, con aires de grandeza e incluso sentimiento de deidad. Willem Dafoe se desliza entre un hombre poderoso y un viejo patético y logra convencerte en ambas facetas del personaje. Robert Pattinson al parecer es quién más sufrió durante el rodaje y es notable y necesario para su actuación, pues su personaje es un hombre trabajador, pero que no soporta estar bajo el mando de alguien más, por lo que constantemente cambia de una actitud sumisa a una rebelde, a veces en cuestión de segundos y Pattinson maneja estos cambios de personalidad con sutileza. Cabe mencionar que el lenguaje utilizado en la película es muy particular y en acentos que como tal ya no existen, Pattinson y Dafoe tuvieron que aprender a hablar de esa manera, además de otras cosas como canciones y bailes típicos de la época para marineros. Ambos actores se ponen a prueba y demuestran ser de los más talentosos actualmente.

Cuando los actores no están al poder, todo queda en manos de la fotografía y la música, por su lado, la fotografía de Jarin Blaschke, como ya había mencionado, emula una película de los años 30’s, no solo eso, sino que también se usó equipo antiguo para el rodaje. Un tipo de celuloide que requería de luces sumamente potentes, tanto que los actores apenas y podían verse el uno al otro, es difícil de imaginarse esto cuando la imagen en la película suele ser bastante oscura, apoyándose en el contraste de las sombras y brillos para deformar la apariencia de los personajes. La música le da un soporte más a la atmósfera, se basa en ruidos naturales del viento y el mar, el score es muy parecido al que usó en La Bruja y nos deja claro que Eggers tiene muy segura la idea de su estilo.

Al finalizar la película, Eggers nos deja una nota (al igual que en La Bruja) que nos hace saber que parte de los diálogos están basados en bitácoras reales de marineros de la época, demostrando que su investigación fue más que exhaustiva, aunque la película ya terminó, te deja con un sentimiento mucho más tenebroso. La historia además está levemente basada en el mito de Prometeo, dándole mucho más profundidad a las ideas que presenta con imágenes inspiradas por varias piezas de arte.

El Faro es una película macabra, aterradora y de vez en cuando graciosa, Eggers logra mantener bajo control los cambios tonales sin perder la atención del espectador y como las viejas historias de marineros, nos deja con una lección para reflexionar.

Título original: The Lighthouse
Dirección: Robert Eggers
Guion: Robert Eggers & Max Eggers
Elenco: Willem Dafoe & Robert Pattinson

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