Laura Linney y Jason Bateman como Wendy y Marty Byrde

Han pasado casi dos años desde que se estrenó la segunda temporada de Ozark, dejándonos con muchas preguntas y expectativas de lo que iba a suceder en la historia de esta familia criminal. Este viernes se acabó la espera y se estrenó la tercera temporada, que sin duda alguna es la mejor hasta ahora.

La última vez que vimos a la familia de los Byrde, estaban inaugurando su nuevo casino que les costó más sangre que esfuerzo. Las tensiones con el cártel crecen y mientras que Marty cree que es un buen momento para desaparecer, Wendy cree que es su mejor oportunidad para tomar el control. Esto crea una tensión entre la pareja que se interpone en sus negocios y nublará su visión de lo que es mejor para mantener segura a su familia.

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La segunda temporada habría probado ser superior a la primera por tan solo un poco, pero la tercera da un salto gigante y lleva la serie a un nivel diferente. Sus primeras entregas se sentían un tanto inseguras a la hora de tratar de igualarse a otras series de crimen, pero lo ha logrado, pues Ozark ha encontrado su propia voz al enfocarse en un tema en general para la historia que es el matrimonio, en específico, el cómo las mejores relaciones se construyen a base de confianza y comunicación, ya que Marty y Wendy no tienen ninguna entre sí. Cuando sus propios deseos no se cumplen, destruyen los de el otro y arrastran a terceros a su situación sin darse cuenta, lo que nos lleva al otro tema que maneja esta temporada, las consecuencias.

Es fascinante como desde el primer capítulo, el guión planta varias subtramas que al inicio no tienen mucha razón de ser por si sola;, sin embargo, con el paso de los episodios van creciendo hasta que se comienzan a relacionar una con otra, hasta que nos llevan a un explosivo clímax. Todo está conectado y cada pieza embona en su lugar, pues los guionistas fueron cuidadosos a la hora de plantar las situaciones y complicarlas lo suficiente para que los personajes no encuentren una solución sencilla, pero tampoco enredarlas tanto que se sientan forzadas.

El aspecto más notable de la serie son sus actuaciones, empezando por Laura Linney, quién ya había brillado en la segunda temporada, nos sorprende al demostrar que Wendy aún tiene más capas de su ser sin revelar. Lo mismo sucede con Janet McTeer en su papel como Helen, pues ahora con una mayor participación, tiene la oportunidad de explorar más facetas del personaje. Al interpretar a Ruth, Julia Gardner se posicionó como una estrella en ascenso,;esta temporada se vuelve una gran fuerza, pues su actuación es brillante, energética, estando alrededor de muchos actores con ya largas carreras, es impresionante verla ponerse a la altura e incluso más arriba. Sin embargo, quién se apodera de la temporada es Tom Pelphrey, cuya actuación es exorbitante, impulsiva y multifacética, en particular en el penúltimo episodio es desgarradora. Pelphrey es un actor talentoso al que es hora de prestarle más atención y ver que hará más adelante. Jason Bateman aunque también entrega una excelente interpretación como el estoico Marty Byrde, lo que más se le debe reconocer es su habilidad como director, pues con sus dos capítulos le dio un poderoso arranque a la temporada.

Ozark ha llegado a un punto muy alto, quizás el más alto, ahora el reto de sus creadores será mantenerse en este nivel. Tendremos que esperar para ver qué sorpresas nos entregará la siguiente temporada.

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Un comentario sobre “Reseña | ‘Ozark – Temporada 3’”

  1. El penúltimo capítulo es de lo más fuerte que vi en AÑOS. La verdad que hay que sacarse el sombrero para el actor que hace de Ben. En general, la calidad del guión (que nunca le falta el respeto al espectador) y las actuaciones, hacen que esta serie haya pasado a ser de los mejor en Netflix.

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