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1 de diciembre de 2021

Después del repentino fallecimiento de su esposo, Georgia toma a su hija Ginny y su hijo Austin a vivir en el pueblo de Willsbury, con la intención de tener un nuevo comienzo. Cuando las decisiones del pasado de Georgia le traen consecuencias en su presente, Ginny se pregunta si de verdad conoce a su madre como creía.

Desde su anuncio, Ginny & Georgia fue puesta a comparaciones con otras series, principalmente con Gilmore Girls. Aunque nunca he visto tal serie ni otras de las que se dice toma inspiración, si puedo sentir que esta nueva producción original de Netflix si tiene un problema con lo que quiere ser. En momentos su tono se dirige hacia la comedia adolescente, luego se dirige al drama y a veces se dirige hacia el misterio y crimen.

Trata de ser muchas cosas, tanto por separado como al mismo tiempo, y no logra hacer un balance entre sus tonos para crear una identidad propia. Bien Ginny & Georgia pudo ser una serie de comedia adolescente con una trama de misterio en su núcleo, porque cuando se adhiere a ese concepto, es cuando la serie está en sus mejores momentos. La trivialidad de los conflictos de la juventud quedan bien contrastados con lo complicado y oscuro que puede llegar a ser el mundo adulto, en especial cuando el crimen está involucrado.

En esta faceta de la serie brilla la actuación de Brianne Howey como Georgia, su dulce apariencia y actitud le sirven para encubrir a un personaje que es capaz de hacer cualquier cosa por su familia. Howey interpreta con versatilidad a esta anti heroína, que no importa lo que haga, siempre te dejas llevar por su carisma para terminar de su lado.

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Después de sus primeros episodios, tienes una serie diferente según el capítulo que estés viendo, cambiando de trama constantemente, cada una con un tono diferente, por lo tanto se vuelve inconsistente al no encontrar en que se quiere enfocar, que quiere ser, que la define como un producto único. A esta inestabilidad se le suma la larga duración de los episodios, se llega a sentir que los minutos son rellenados con escenas que no son necesarias, muchas de estas son la causa de la disparidad tonal. Así, Ginny & Georgia se arriesga a que el espectador pierda la atención con el paso del tiempo.

La faceta de comedia adolescente tiene un gran aspecto a su favor y es la actuación de Antonia Gentry como Ginny, su profundo entendimiento del personaje hace que su interpretación sea natural y de emociones genuinas. Su cambio a lo largo de la historia se ve reforzado por su aprendizaje en temas como el racismo y el feminismo (aunque da un tremendo tropiezo con un chiste sumamente misógino sobre Taylor Swift, pero ese es tema para después), pues en estos se ven reflejados los cuestionamientos que tiene sobre su identidad. La actuación de Gentry resulta poderosa porque de alguna forma, se siente que para ella es un tanto personal.

Afortunadamente hacia el final es cuando se siente que la serie se empieza a sentir cómoda en su propia piel, se acepta a si misma como una coming of age con tintes de noir, una idea que suena algo absurda en papel, pero en la serie se llega a desarrollar bien y con una posible segunda temporada adelante, podrá hacerlo con más seguridad. ¿Vale la pena darle un vistazo? Claro, ante todas sus fallas, Ginny & Georgia sale victoriosa al ser lo suficientemente entretenida para enganchar al espectador durante la mayoría de sus episodios.

Disponible en Netflix.

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