Un coming of age con superpoderes.

La nueva serie de Netflix está basada en la novela gráfica I am Not Okay with This de Charles Forsman, cuyo trabajo anteriormente ya había sido adaptado con The End of the F***ing World. Ambas series son dirigidas por Johnathan Entwistle y producidas por Christy Hall. Además para este proyecto se le suman los productores de Stranger Things por lo que había mucha expectativa de los fans de ambas.

Sydney es una adolescente que vive con su madre y su hermano menor. Su padre se suicidó sin explicación alguna y a un año de su muerte, Sydney no ha logrado superar el evento. Su duelo se complica cuando descubre que tiene superpoderes que no puede controlar.

Cuando tienes a los creadores de dos de las series para adolescentes más existosas, solo puedes esperar una cosa, más de lo mismo. Estética de los 80’s y referencias a películas clásicas. Si eso es lo que buscas, eso es lo que obtienes. Sin embargo, Esta mierda me supera tiene intenciones de ir un poco más allá, pero nunca logra salir por completo de su cajón de tributo a una época que ya no existe.

La historia de la chica que no es como las demás y luego descubre que tiene poderes y ahora se descubre a sí misma es una anécdota que ya nos sabemos al pie de la letra, los creadores están conscientes de esto y tan solo el primer segundo de la serie ya es una referencia a Carrie. Si, la serie tiene una inmensa falta de originalidad, tramas completas o fragmentos de películas como The Breakfast Club y la ya mencionada Carrie son la base de algunos episodios ¿Esto significa que no hay nada nuevo que ofrecer?

Es aquí cuando los creadores se esfuerzan en darle un giro a estas referencias como les llaman unos, plagios dirían otros, con ideas más adecuadas a nuestra época que funcionan, esto ayuda a que la introspección en la mente de Sydney sea un tanto más profunda, pues le abre camino a explorar temas como la sexualidad de una forma natural que muchos otros productos no logran.

Sin embargo, se detiene cuando tiene la oportunidad de profundizar aún más en la mentalidad y el desarrollo de sus personajes y esto se debe a un problema que conlleva con su pequeña duración; una temporada de 7 capítulos, cada uno durando entre 18 y 25 minutos. Este no es tiempo suficiente para explorar todo lo que se propone. Mientras la serie avanza, se siente que está construyendo algo, cada capítulo se pone mejor, pero cuando llega a su punto más alto, se termina. Toda la temporada se siente como el preludio a una segunda temporada que seguramente será mucho más interesante y ojalá sí explore a profundidad todos los temas que lanzó y dejó al aire por la falta de tiempo, a menos que los creadores nunca hayan tenido la intención de hacerlo. Ni siquiera le permite al expectador hacer sus propias conclusiones sobre lo que sucede en pantalla, pues gran parte de la serie está narrada con la voz de Sydney explicándonos lo que pasa.

Esta mierda me supera tiene momentos conmovedores que no serían igual de efectivos si no fuera por la actuación de Sophia Lillis quien últimamente ha logrado conseguir más papeles protagónicos, sin embargo es este el primero que le permite explotar todo su rango, sus expresiones tan naturales nos hacen sentir una fuerte empatía por Sydney. Cada escena que comparte con Wyatt Oleff es maravillosa, en cada momento que comparten se siente la amistad real que tienen. Oleff por su lado también demuestra ser un actor excepcional. El resto de los personajes no están tan desarrollados como los dos principales, sin embargo Sophia Lillis es tan convincente a la hora de interactuar con el resto del cast que se pasan por alto las carencias del guion.

Haciendo a un lado sus fallas, hay algo que la serie no es, aburrida; desde el primer minuto hasta el final se mantiene con un ritmo fluido impulsado por la música en el fondo. Además el humor es efectivo principalmente gracias a sus actores, por lo que las risas son constantes durante todos los episodios. Con una duración de alrededor de dos horas y media, Esta mierda me supera es una excelente opción para ver solo o con tus amigos de un jalón en un fin de semana. Si la idea es pasársela bien, cumple su función a pesar de ser un producto que parece estar preparándose para tomar vuelo, pero nunca lo hace.

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