La graduación ha llegado.

Luego de dos exitosas temporadas, la serie creada por Carlos Montero y Darío Madrona, ha concluido su primer ciclo con esta tercera, con un total de 24 episodios. Aquí, se repite la formula de la primera entrega, que por si no la viste, consistía en descubrir al asesino entre un grupo de adolescentes que cursan la preparatoria en una de las más prestigiosas escuelas de España.

A pesar de recurrir a la fórmula que funcionó en el inicio de este proyecto, esto es una de las mejores decisiones que se pudieron haber tomado, ya que hace mayor conexión con la primera temporada y la muerte de Marina (Maria Pedraza), pues cierra el círculo de la mayoría de las historias presentadas, dando tambíen continuidad a la evolución de los personajes.

Y vaya que esta temporada funciona. Luego de una segunda que se vio un tanto floja, volver a Las Encinas para poder presenciar el fin de Polo (Álvaro Rico), es lo que tenía que ser. Para empezar, este villano logra que cada aparición suya detone un nuevo conflicto, por lo que al final el resto del elenco tiene suficientes razones para lastimarlo. El personaje tiene tantos matices que definitivamente lo vuelven un personaje tridimensional y el más interesante de seguir.

Y entre los otros estudiantes, destacan algunos principalmente. Lu (Danna Paola) nos muestra otra faceta que rompe el estereotipo de la niña que lo tiene todo, dándole la madurez necesaria para entregarle uno de los mejores desarrollos de toda la serie. Junto a ella, Nadia (Mina El Hammani) viene también a romper su propio paradigma, empoderando al personaje y recompensando los obstáculos que tuvo que sortear en las tres temporadas.

En cuanto al misterio y el suspenso, es justo decir que todo el guion vuelve a funcionar como engranajes que se van ajustando desde el inicio, para llegar al clímax en la fiesta de graduación. Pero, se vuelven a compaginar los tiempos, de modo que recorremos el último curso de los chico, mientras somos testigos también del interrogatorio al que son sometidos tras la muerte de Polo.

Esto, a pesar de que saber en dónde terminará todo, vuelve a brindar ese deseo de conocer el camino que llevará a alguno de los chicos a cargarse al culpable de todo lo que ha sucedido. Aunque sí, debemos decir que las situaciones siguen siendo exageradas y que llegan a complicarse hasta el hartazgo, pero eso es lo que hace la delicia de esta serie, ser ese placer que a pesar de volverse tan bizarro en ocasiones, respeta sus reglas y avanza conforme a ellas.

Aunque no todo es perfecto, ya que reciclar la fórmula del inicio de Élite, podría volver el proyecto gastado de repetirlo en próximas temporadas. Aquí, vuelve a funcionar porque se está cerrando un ciclo que ya fue establecido, por lo que incluso la resolución se siente bien, aunque quizás pudieron haberse arriesgado con algo más acorde a la extravagancia de la serie.

También se desperdician un par de subtramas que pudieron dar para mucho más en la temporada y se pierden casi al momento de iniciar. Por igual, los nuevos estudiantes tienen muy poco que ofrecer para integrarse al grupo de los protagonistas. Y Samu (Itzán Escamilla), se vuelve el personaje más insoportable de todos, llegando a causar menos empatía que cualquier otro.

Y si lo preguntan, sí, temporada le da final a varios de los integrantes de esta élite, pero algunos otros puede que vuelvan en la cuarta y quinta temporada, ambas confirmadas por Netflix.

Así que con o sin culpas, si vuelves a Las Encinas este curso, no te arrepentirás de hacerlo.

Título original: Élite
Creado por: Carlos Montero & Darío Madrona
Elenco: Omar Ayuso, Miguel Bernardeau, Mina El Hammani, Itzan Escamilla, Ester Expósito, Miguel Herrán, Jaime Lorente, Danna Paola, María Pedraza, Lola Marceli, Arón Piper, Álvaro Rico, Jorge Suquet, Georgina Amorós & Claudia Salas

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