Un final poco satisfactorio, de una historia que nunca encontró su verdadero rumbo.

Luego de recibir una señal que parece venir del fallecido Emperador Palpatine, la Resistencia deberá librar una última batalla para salvar a la galaxia guiados por la última de los Jedi, mientras ella descubre su verdadera identidad y poder.

Esta última trilogía de Star Wars, se vio envuelta en polémica y críticas mixtas por parte del público desde su inicio. Y es que los episodios anteriores a este se aferraban, uno a lo clásico y seguro mientras que el otro se arriesgaba a proponer un futuro e ideas diferentes a lo que se esperaba. Al final, no fue posible complacer a todo el mundo.

Y ese es el principal problema al que se enfrenta El ascenso de Skywalker, pues debe atar cabos sueltos y corregir los errores anteriores, pero carga con todo lo bueno y lo malo de las 8 cintas, por lo que resulta complicado que llegue a buen término, puesto que esta última historia nunca tuvo claro a dónde quería llegar.

J.J. Abrams empieza esta película estableciendo las diferentes tramas que la guiarán de una forma ágil y lo más sencilla posible, para de ahí desarrollarlas y comenzar a dar respuestas. Es entonces que seguiremos a Rey, una Daisy Ridley un tanto acartonada, en su viaje para derrotar la amenaza de Kylo, un Adam Driver menos exagerado, al mismo tiempo que nos dan la verdad de su pasado.

Pero esa revelación se esfuerza demasiado por ser impactante que en realidad tiene todo el efecto contrario, sintiéndose fuera de lugar y poco creíble. Quizás de haberse ido por el camino que los fans creían, hubiera funcionado mejor y aunque tendría menor sorpresa, se entendería como algo natural en la historia.

A esto también se le suma el ritmo tan desigual de la cinta, que en su primera mitad parece deambular en el mismo sitio y motivo, para finalmente en la segunda dar el fan service total: peleas de sables láser, persecuciones y batallas colosales.

La química entre Ridley, John Boyega y Oscar Isaac llega demasiado tarde. En las dos cintas anteriores nunca los vimos convertirse en un equipo o interactuar lo suficiente para crear una relación, por lo que el hecho de que ahora lo hagan se nota forzado y no podemos creer que sean camaradas. Esto fue un error desde el inicio, pues parte del encanto de la cinta original era el sentimiento de unión y amistad entre el trío principal, algo que nunca se logra en esta ocasión.

Esta vez, la nostalgia está latente en cada momento. Desde referencias sutiles, cameos inesperados y hasta nuevos datos de la historia están ahí para hacer la delicia de los fans. Esto se siente bastante orgánico y aunque en ocasiones no aporte mucho a la trama, tampoco resulta chocante. Incluso la música de John Williams, excelente como siempre, se embulle de los sonidos clásicos siempre que tiene oportunidad.

El verdadero error de este noveno episodio está en su historia, que en realidad nunca estuvo bien establecida y tuvo que tomar las ideas que se fueron plantando para darles un final lógico y complaciente, arratrando los fallos en el camino.

Star Wars: El ascenso de Skywalker es una pelicula que no brinda un cierre digno a la saga, que intenta dar resolución a todos sus conflictos, fallando al intentar ser épica y memorable.

Título original: Star Wars: The Rise of Skywalker
Dirección: J.J. Abrams
Guion: Chris Terrio, J.J. Abrams, Colin Trevorrow & Derek Conolly
Elenco: Daisy Ridley, Adam Driver, John Boyega, Oscar Isaac, Kelly Marie Tran, Joonas Suotamo, Domhnall Gleeson, Ian McDiarmid, Carrie Fisher, Anthony Daniels, Keri Russell, Billie Lourd, Lupita Nyong’o, Billy Dee Williams, Naomi Ackie, Richard E. Grant, Dominic Monaghan, Freddie Prinze Jr., Greg Grunberg, Jimmy Vee, Denis Lawson, Richard Bremmer, Amir El-Masry, Dave Chapman, Harrison Ford, Mark Hamill, Nasser Memarzia, Simon Paisley Day, Brian Herring, Philicia Saunders, Lin-Manuel Miranda, Jodie Comer, Billy Howle, Warwick Davis, Cailey Fleming, Ann Firbank & John Williams

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