El debut como director de Norton entrega una cinta neo-noir con su propio estilo.

Hace 20 años que Edward Norton leyó la novela de Jonathan Lethem, Motherless Brooklyn, desde ese momento, Norton trató de realizar una versión cinematográfica, sin embargo por años la producción se mantuvo en el limbo, es hasta el 2018 que se hace realidad, con él como director, escritor, productor y protagonista.

Lionel Essrog es un detective privado que sufre del Síndrome de Tourette antes de que se le conociera como tal, debido a sus constantes Tics, se le complica convivir con otras personas fuera de su equipo de trabajo y amigos, sin embargo otras aptitudes que le otorga su padecimiento, como la memoria fotográfica, lo convierten en un investigador excepcional. Su jefe Frank Minna le pide a él y a su compañero Gilbert que lo cuiden de lejos mientras está en una reunión, cuando esta se sale de control, Minna es asesinado. Solamente Lionel está interesado en ¿con quién se reunió Minna?, ¿para qué? y ¿por qué lo asesinaron? Lo que no sabe es que para responder estas preguntas deberá indagar en una conspiración que incluye a la gente más poderosa de la ciudad.

Huérfanos de Brooklyn bien podría ser una película neo-noir más, pero gracias a la peculiaridad de su personaje principal es que se convierte en algo más. Lionel no es el típico detective del cine negro, desesperanzado, serio, alcohólico, en cambio es mucho más empático e interesado en sus casos; es solitario, pero esto es debido a su padecimiento, que no le permite tener una sencilla conversación sin gritar palabras, frases, hasta insultos aleatoriamente. La ejecución de los tics por parte de Norton, tanto los físicos como verbales, son realistas y con mucho respeto a la gente que si lo padece, incluso cuando lo utiliza como un relief cómico.  Los constantes gritos y movimientos de Norton le dan a la película una energía muy diferente al resto de las películas del género, pues su personaje no puede tener un diálogo interno conciso,  al contrario, es tumultuoso, desfragmentado y el público puede que se pierda en él.

Edward Norton está acompañado de un cast excepcional que incluye a Willem Dafoe, Bruce Willis, Bobby Cannavale, Gugu Mbatha-Raw y un Alec Baldwin como no se le había visto en mucho tiempo. Todos ellos hacen un buen trabajo al representar a sus personajes, pero es innegable que Norton se roba cada momento en el que está en pantalla y eso es casi toda la película.

Uno de los mayores cambios que realizó Norton de la novela a la película es haber  situado la historia a finales de los años 50’s, ya que sucedía a finales de los 90’s, esto le permitió encontrar muchas similitudes el presente de los Estados Unidos, ya que se trata de una película que refleja mucho cariño por la ciudad, sin embargo era necesario mostrar el otro lado de la moneda, la gran ciudad que conocemos hoy fue construida bajo la sombra del racismo y la corrupción, Norton no es extremadamente sutil, pero tampoco obvio al hacer el paralelo con la realidad actual del país y el mundo en general.

Huérfanos de Brooklyn requiere mucha atención del espectador, si se pierde un detalle, se puede perder el hilo de la historia y aunque logres llegar al final comprendiendo absolutamente todo, hay un sentimiento de insatisfacción al no tener una resolución concreta. Edward Norton logra crear una obra que respeta al género al que pertenece, a su material original, pero que se mueve por su propio camino, y se enaltece por sus propios méritos.

Motherless_Brooklyn
Gugu Mbatha-Raw y Edward Norton como Laura Rose y Lionel Essrog

Título original: Motherless Brooklyn
Director: Edward Norton
Guión: Edward Norton
Elenco: Edward Norton, Willem Dafoe, Bruce Willis, Bobby Cannavale, Gugu Mbatha-Raw, Alec Baldwin

Luis Enrique Jiménez

Cinéfilo, nihilista, lector, universitario y chilango de corazón. Procrastinador profesional.

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