Visualmente impresionante, la cinta no logra conectar los sucesos de su trama, volviéndose un tanto inconsistente aunque entretenida.

Algunos años después de que Aurora (Elle Fanning) despertara del hechizo que Maléfica (Angelina Jolie) pusiera sobre ella, gracias a un beso de amor de la misma hada despiadada, el reinado de la joven en el Páramo es pura felicidad. Y promete serlo aún más, pues el príncipe Phillip le ha propuesto matrimonio y los reinos de ambos por fin podrán vivir en paz. Aunque Maléfica no está muy contenta con la situación.

En 2014, Maléfica trajo de vuelta a cines el clásico animado de Disney La bella durmiente de 1959, basada en el cuento de Charles Perrault. Pero este live action le dio un giro a la historia al enfocarse en la villana de la historia y ver la historia desde sus motivos y experiencias. Con esto, muchos esperábamos entender porqué se convertiría en la famosa y cruel hada, pero en lugar de esto, lo que obtuvimos fue una redención de la protagonista. Así, el mito se rompió y se convirtió en una benéfica protectora de la princesa.

Ahora, esta secuela retoma lo hecho en la primera y nos presenta más de la compleja relación entre Maléfica y Aurora, quien ahora se desposará. Su hada madrina no está contenta con esta decisión pues se encuentra reacia a que Aurora se separe de su lado y no pueda protegerla más. Todo se complica aún más cuando la madre de Phillip, la reina Ingrith, interpretada por Michelle Pfeiffer, demuestre que no tolera a las criaturas mágicas.

El guion de Linda Woolverton va exponiendo diversas subtramas que nunca llegan a buen puerto y lo único que hacen es complicar lo que pudo ser una trama más sencilla, con el afán de llegar a ser más épica de lo que logra en realidad. Incluso, muchas escenas o momentos pueden provocar algunas risas involuntarias. A esto podemos mencionar que también el cambio de director pudo haber afectado, pues el tono oscuro y sarcástico de Robert Stromberg se pierde en manos de Joachim Rønning.

La primera mitad de la cinta, pretende desarrollar el conflicto entre ambas mujeres, pero en realidad este es débil en concepto pues el personaje de Pfeiffer nunca logra demostrar verdaderos motivos para su odio hacia las criaturas del Páramo. A pesar de ello, la actuación de ambas actrices es lo que logra que la rivalidad se sienta real, aunque sus personajes se mantengan planos y sin una verdadera evolución. Por su parte, Angelina demuestra que ella es dueña de Maléfica. Su actuación es la adecuada en cada escena y las que comparte con Pfeiffer son sin duda lo mejor de la película, aunque estas sean realmente pocas. Fanning es una de las actrices más talentosas de su generación y aquí lo vuelve a demostrar tomándose en serio su rol de princesa, tratando de darle la mayor veracidad posible a su Aurora.

En la segunda mitad es cuando las mayores incongruencias suceden. Llegamos a un punto tal en el que una guerra es inminente y ambos bandos tienen el objetivo de defenderse a cómo dé lugar. Tenemos en pantalla grandes secuencias de batalla que a pesar de todo no son tan emocionantes como quisieran, y cuando llega el momento de la resolución parece que las consecuencias son mínimas y que esta batalla fue simplemente un juego amistoso. A esto podemos añadirle que muchos otros motivos o conflictos se resuelven sin gran trabajo, pareciendo incluso que los personajes siempre tuvieron las respuestas en la cabeza pero hasta ese momento pudieron verlas.

Pero en donde está la verdadera fortaleza de esta película, es en su diseño de producción, sus vestuarios y su maquillaje. Los paisajes, lugares y habitantes lucen como si verdad estuviéramos en esos reinos mágicos. Cada criatura que aparece tiene un estilo único que le dota de magia, aunque por momentos tengas tantas en pantalla que no sabrás a cuál prestarle atención. La introducción de una nueva raza de hadas es increíble, el maquillaje y la caracterización de cada una es sin duda un trabajo de aplaudir pues se nota la individualidad que cada personaje merece. Por su parte, el vestuario de Ellen Mirojnick es una maravilla, ya que cada prenda que los personajes principales visten te deja ver y sentir personalidad de cada una de ellas. Todos los detalles están ahí por una razón y sin duda, es posible que este trabajo tan cuidadoso llegue a obtener una nominación a los premios Oscar.

Maléfica: Dueña del mal habría logrado un mejor resultado, pero en su afán de dar la escalada épica pierde ritmo y se complica más de lo que debería. Al final, es una cinta visualmente espectacular pero pobre en historia que logra entretener, si no la tomas muy en serio.

Título original: Maleficent: Mistress of evil
Dirección: Joachim Rønning
Guion: Linda Woolverton
Elenco: Angelina Jolie, Michelle Pfeiffer, Elle Fanning, Ed Skrein, Chiwetel Ejiofor, Juno Temple, Sam Riley, David Gyasi, Lesley Manville, Imelda Staunton, Harris Dickinson, Jenn Murray, Kae Alexander, Fernanda Diniz, Teresa Mahoney, Takamasa Ishihara, Robert Lindsay, Judith Shekoni, Barry Aird, Joakim Skarli, Zak Holland, John Carew, Russell Balogh, Jess Liaudin, Bernardo Santos, Bruce Johnson, Tom Bonington, Rayna Campbell, Kas Meghani, Alex Martin, Mens-Sana Tamakloe, Mark Knightley, Axel Nu, Frederick Szkoda

Byron Angeles

Cinéfilo desde tiempos inmemoriales, que busca compartir su sentir y vivencias con las cintas,con aquellos interesados en conocerlos

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