Una mágica aventura en un mundo ideal.

Aladdín (Mena Massoud) es un noble e inteligente joven que vive en las calles de la calurosa Agrabah, por lo que acostumbra robar para comer. Una tarde cruza camino con la princesa Jasmín (Naomi Scott), quien pretende ser una simple doncella que pasea por la ciudad. Decidido a conquistarla, irrumpe en el palacio y es detenido por Jafar (Marwan Kenzari), visir del Sultán (Navid Negahban). A cambio de su libertad y riquezas, Aladdín debe ayudarlo a conseguir la lámpara mágica de la Cueva de las Maravillas, pues solo el diamante en bruto será capaz de entrar en ella.

Guy Ritchie es el director encargado de llevar al terreno de la acción en vivo uno de los más queridos clásicos animados de Disney. Afortunadamente, el resultado es una propuesta que toma los elementos principales de la cinta original y crea una visión fresca del ladrón de noble corazón.

Lo primero a resaltar es la fotografía que logra retratar el esplendor y la belleza de los escenarios, adentrándose en todos los rincones de la ciudad, ya sea de día o de noche, permitiendo sentir la vivacidad de los habitantes. Aunque hay algunos momentos en que se juega con la velocidad de la filmación que hacen ver a las escenas un tanto chaplinescas, es un detalle que no afecta, solo podría brincar por mostrarse tan caricaturesco.

A pesar de que es básicamente la misma historia de la cinta animada, se permitió la inclusión de nuevos personajes. El príncipe Anders de Billy Magnussen solo aparece para demostrar el porqué de la desconfianza de Jasmín en los hombres de la realeza. La doncella Dalia es un elemento que permite conocer más de la princesa al interactuar con ella y darle un poco más de unidad a los eventos. Nasim Pedrad crea una empatía inmediata con el personaje gracias a su carisma.

Jafar cumple como el villano que busca el poder a cualquier costo, pero no logra despegar de esa situación. Quizás fue un tanto desperdiciado y pudo haber roto el estereotipo del malo porque sí.

Para quien lo pregunte, sí están Iago y Abú, teniendo cada uno algunos lugares para brillar, pero esta vez fueron dejados un poco para darle espacio al resto de personajes.

En cuanto a los protagonistas de la historia, tanto Massoud como Scott lograan transmitir la química necesaria para creer en su atracción inmediata, que no es lo mismo que el romance, pues este es el punto central de la trama y se desarrolla durante la cinta.

El Aladdín de Massoud se permite un poco más de desarrollo, logrando incluso llegar a ver como es casi seducido por el hecho de convertirse en un hombre poderoso. El joven actor encarna al personaje con naturalidad y desparpajo, logrando que nos encariñemos con él.

Will Smith brilla como Genio. Se apodera del personaje y no cae en la imitación del gran Robin Williams, entregando su propia versión del adorable protector y guía de Aladdín. Al permitirle mayor tienpo en pantalla, logran que tanto su arco como el de Aladdín se desarrollen y creen una verdadera amistad. Cada escena en la que sale es una risa asegurada, aunque puede llegar a distraer un poco la demostración de sus poderes en algunas de ellas.

Es con la princesa con quien llega un nuevo detalle a su desarrollo. Sabíamos que estaba atrapada de cierta forma en el palacio, pero ahora se nos permite conocer un poco el motivo. A la par, el hecho de ser mujer, estar obligada a casarse con un príncipe y no poder ser ella el siguiente sultán, son elementos suficientes para darle un arco de empoderamiento que es bien demostrado en las escenas y los diálogos. El punto más alto llega con la canción original Speechless, en la que deja claro que nada la va a callar o detener. Sin embargo, la inclusión del número musical al final de la cinta parece romper un poco con el ritmo o sentirse fuera de lugar.

Hablando de la música, cada escena que involucra la inclusión de una canción logra su objetivo: invitarte a cantar y bailar. Las reinterpretaciones de las conocidas melodías logran entregar una nueva vibra y estilo, modernizándolos sin perder su esencia, lo que se agradece mucho.

En efectos visuales, Disney se mantiene a la altura, aunque si habremos de reconocer ciertos detalles durante el vuelo en la alfombra mágica que se notan un tanto descuidados. Pero en general, cumplen con mostrar la magia de esta aventura.

La película mantiene un ritmo muy al estilo de Ritchie y fluye de gran forma, sobre todo las persecuciones y escenas de acción. Pero es en los minutos finales cuando este se siente caer un poco. Sin adelantar nada, es con la inclusión de cierto número musical que se rompe con lo establecido y hasta se llega a sentir fuera de lugar. Quizás el ponerlo en ese momento hizo que los eventos del final se acelerarán un poco, pues así se siente.

Aladdín logra capturar la esencia de la historia y llevarla aún más lejos, dejando que los personajes se desarrollen e incluso brindándole un trasfondo a aquellos que antes no lo tenían, aunque no llega al esplendor de la versión animada. Divierte, entretiene y te hace creer en la magia de nuevo, y ese ya es un deseo que se hizo realidad para todos.

Título original: Aladdin
Dirección: Guy Ritchie
Guion: John August & Guy Ritchie
Elenco: Mena Massoud, Naomi Scott, Will Smith, Marwan Kenzari, Navid Negahban, Nasim Pedrad, Billy Magnussen, Numan Acar, Alan Tudyk & Frank Welker

Byron Angeles

Cinéfilo desde tiempos inmemoriales, que busca compartir su sentir y vivencias con las cintas,con aquellos interesados en conocerlos

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