El maravilloso mundo de Disney trae a la pantalla El Cascanueces y los Cuatro Reinos, una historia basada en el clásico de ballet y muy al estilo steampunk.

Clara (Mackenzie Foy) recibe junto a sus hermanos, un regalo de navidad de su difunta madre. Durante la extravagante fiesta de navidad a la que deben asistir, realizada por su padrino Drosselmeyer (Morgan Freeman), la joven comienza un fantástico viaje en donde conoce a Phillip, el Cascanueces y a los representantes de los tres reinos: el Reino de las Nieves, el Reino de las Flores y el Reino de los Dulces. Clara también es advertida de los horrendos planes de la Madre Jengibre y es gracias a esto que debe afrontar sus miedos y descubrir el verdadero significado de su regalo de navidad.

A través de un recorrido, podemos ver el Londres de la época victoriana de 1879, con ese estilo steampunk lleno de “maquinaria y tecnología anacrónica”. Algo interesante de esta manera de presentarnos los espacios, es que durante buena parte de la película, el ritmo se mantiene incluso al momento de entrar al mundo de los cuatros reinos – que parece una alusión al mundo de Narnia –, en donde podemos apreciar una referencia a la famosa Catedral de San Basiolo en la plaza del Kremlin, en Moscú, Rusia.

Sobre las actuaciones, cabe destacar que el reparto es bastante interesante, pues mezcla una cantidad de actores principiantes y veteranos, lo que le permite a la película sobresaltar o dejar en evidencia los atributos actorales de cada uno de los intérpretes. Es el caso de Mackenzie Foy, (la hija de 10 años del personaje Joseph Cooper en Interstellar) que a sus 17 años, nos demuestra su gran habilidad para interpretar de forma elegante, un papel en donde el personaje constantemente se empodera y esto le permite una evolución completa al final del filme.

Es cierto que Eugenio Derbez debe valorarse por el trabajo que durante años ha logrado, pues gracias a este y al de otros mexicanos, ha sido el parteaguas para sosegar la barrera de los latinos en el mundo de Hollywood. A pesar de ser un “cómico” de cajón, su actuación se ve por momentos forzada, e incluso un poco eclipsada por interpretaciones como las de Hellen Mirren quien, a sus 73 años, la vemos dando piruetas y brincando por las escenas, de forma más creíble. O de Keira Knightly que, a pesar de verla como una valerosa capitana de barcos piratas por mucho tiempo, en esta entrega nos sorprende con un papel en donde por momentos amas a su personaje y en determinado punto comienzas a detestar.

El director, Lasse Hallström, es famoso por contar con una amplia experiencia en películas románticas o emotivas (A quién Ama Gilbert Grape, Siempre a tu lado, Hachiko, Querido John), donde logra explotar esta parte emocional que permite que sus personajes tengan una conexión casi inmediata con el público. Y no es para nada ajeno a este filme, pues en su forma de abordar el dolor de la pérdida de una madre, así como la confianza y nobleza, hacen de El Cascanueces y los Cuatro Reinos, una película para toda la familia.

Una de las cosas a destacar, es la manera en la que sin perder la esencia de ser una historia totalmente nueva y no un musical o película de baile, se integra de forma magistral la parte del ballet, incluso retomando detalles, que en lo personal me parecen fantásticos, como la orquesta muy al estilo de Fantasía.

Sin duda, es una película de navidad, que se volverá el clásico para muchos pequeños y la cual permite a los más jóvenes darse cuenta del gran valor de uno mismo y de la unión familiar pese a cualquier obstáculo.

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Título original: The Nutcracker and the Four Realms
Dirección: Lasse Hallström & Joe Johnston
Guión: Ashleigh Powell, Simon Beaufoy & Tom McCarthy
Elenco: Mackenzie Foy, Keira Knightley, Morgan Freeman, Helen Mirren & Eugenio Derbez.

Edsel Ceja

Quería ser un unicornio, pero termine estudiando Fotografía y Comunicación. Sigo en la espera de obtener mis súper poderes.

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