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Reseña | El Dictador: Una orden ir a verla

El líder de la ficticia república de Wadiya, el general admirante Shabazz Aladeen (Sacha Baron Cohen), debe acudir a la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, a disculparse por sus actos en contra de los derechos humanos y desarrollo de armas nucleares, pues como dictador de la nación en África del Norte, quiere imitar y superar a los grandes opresores del siglo XX.

Sin embargo, Aladeen no cuenta con que su tío y segundo al mando, Tamir (Ben Kingsley), lo secuestrará y sustituirá con su doble ingenuo, Efawadh (Sacha Baron Cohen) para transformar a Wadiya en una democracia y permitir a empresas petroleras internacionales explotar el subsuelo, volviendo a Tamir en millonario.

Aladeen, con la ayuda de la activista Zoey (Anna Faris) y su antiguo científico nuclear Nadal (Jason Mantzoukas) intentará evitar que se firme la nueva constitución demócrata y, posiblemente, encuentre esa otra cosa que le haga falta en su vida.

El ácido e irreverente Sacha Baron Cohen lanza la comedia para adolescentes y adultos The Dictator, acompañado del director Larry Charles, con quien ha trabajado en sus anteriores films Borat y Brüno. Ésta vez, plasmando en su conocido y particular sentido del humor, una mofa a personajes históricos como el dictador libio Muammar Gadafi, en quien Baron Cohen basó su actuación, o el occiso Kim Jon-il, líder supremo de Korea del Norte, a quien dedica la película.

Cohen, impregnando al personaje de encanto, realiza lo que todo líder opresor hace a su pueblo, se gana la total simpatía a pesar de demostrar un odio abierto contra las mujeres, negros, judíos y americanos, ligando muy sutilmente la figura despreciable del líder de caricatura con los tétricos deseos más profundos de cada uno de nosotros de querer hacer lo que nos venga en gana sin sentir remordimiento ni miedo al castigo.

El hilarante trabajo de Anna Faris, conocida actriz de comedia por la serie fílmica Scary Movie, en el papel de “Zoey”, una hippie en lucha de los derechos de todos y con excesivo vello axilar, es indispensable en esta obra, pues siendo el opuesto al del Dictador, se vuelve su perfecta mancuerna y romance durante el enredo.

Pero, como en toda comedia, a pesar de todos los defectos de Aladeen, su encanto es natural y merece ser una de las películas más vistas de esta temporada, pues su buen humor, la burla a los tiranos siempre ridículos y la gran producción, es del nivel de los personajes de las sátiras anteriores.

¿Llegó hasta aquí sin correr a verla? Vaya. AHORA.

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